Charlie dormía, cuando lo vio todo.Nunca supo como podía haber vivido algo tan palpable como la muerte de Alastor.No era una pesadilla ni un sueño,era real.El leon habia muerto;ella estaba sola y separada de él,de su amor,enfrentando a sus enemigos.El sudor recorría su cuerpo ,se incorporo agitado y ansioso ,debía estar con ella ,luchando cuerpo a cuerpo,fue cuando escucho la alarma.Abrio la puerta de su cabaña y vio como el fuego maldito avanzaba sobre la reserva,destruyendo todo a su paso.Avanzando hacia sus dragones.
Los gritos y rugidos de las bestias lo motivaron a actuar.Corrio hacia el fuego ,iba descalzo ,solo con una camiseta y sus jeans, agitó la varita pronunciando el conocido hechizo-¡Aguamenti!-exclamó, él chorro que salio de la varita fue ridículo,le hacia cosquillas al fuego maldito.
Se detuvo en seco, razono por un minuto y se dio cuenta que este fuego era una trampa.Una para que él no estuviera con Grace en esos momentos.Él ya no era un mago común, era un Draco, el señor de los dragones y el protector de las cazadoras, tenia mucho poder encima y ese dia lo usaría.
Se planto sobre una elevación, cerró los ojos y las palabras milenarias y ancestrales, vinieron a sus labios. Alzó su varita y de ella salió una brisa, delicada y poderosa, que tocaba el fuego. La batalla entre los elementos mágicos había comenzado. El aire danzaba como un guerrero, afirmándose. Alzándose poderoso. Pronto el aire domino al fuego, que se redujo hasta desaparecer. Sonrió temblando con todo su cuerpo, sus animales y sus compañeros de la reserva estaban a salvo. Los vio acercarse hacia sus bestias, para examinar los daños, bajó la guardia un momento. Lamentó hacerlo cuando sintió la punta de una varita en su espalda y la voz de su director de la reserva diciéndole:
-Tira la varita Weasley y dime que mierda eres, ¿de donde te sale tanto poder?-le apunto al joven .Michael debía responder a las fuerzas del señor tenebroso. Sobre todo a su sobrino Max Spencer Rosier. El adorado hijo de su hermana, que había muerto de pena por el amor de Rosier. Max algo le había comentado, Weasley estaba enamorado de la hija del hombre causante de las desgracias en su familia. Sabia que debía detenerlo, despistarlo mientras atacaban y desbarataban a la Orden del Fénix, en Londres, pero teniéndolo tan cerca, supo que debía matarlo, para vengar el honor familiar.
-Gira-le ordeno. Charlie que no salía de su asombro, se maldecía interiormente, siempre había dudado de ese hombre. Siempre y acá estaban los hechos que le daban la razón. Miró la varita de Spencer y luego realmente miro a su director y vio la familiaridad de rasgos con otra persona conocida, Max Spencer, el esposo de Grace.
-Vas a morir-le dijo su jefe, una sonrisa torcida y cruel se poso en su rostro.
-No creo-dijo una nueva voz, joven y femenina. Eudora salió de la nada y decapito Michael Spencer. Charlie grito sorprendido y horrorizado.
-¡Nadie amenaza a nuestro protector y sale vivo!-sentencio, con un giro de su mano desapareció la poderosa espada que había usado para ajusticiar al mortifago.
-Te agradezco lo que hiciste Eudora-le dijo Charlie-pero no tienes que matar gente cada vez que me amenazan.-le recordó.
Ella se mostro bastante molesta con sus palabras, ella era la esencia pura de la cazadora, en su época de mortal había sido implacable, no entendía a su protector que le rogaba una conducta nueva para ella.
-Sabes que por tu condición el que te amenaza esta muerto-le señalo el cuerpo de el director-te habría asesinado sin vacilar, lo se y tu lo sabes, a veces la piedad hay que dejarla a un lado-le indico-hoy planearon asesinarte Charlie, ese fuego era maldito, magia oscura, era para provocarte, en tu punto débil: tus animales-Eudora recorría el panorama desolador que era ver la magnifica reserva ,semi destruida, con el olor a humo impregnándose por la nariz ,escociéndole los ojos.
-Mi señora me pidió llevarte al templo con nosotras-dijo mas tranquila, ese era un punto débil en su misión.Como le decía a su protector que la diosa temía por él.
-Iré después de reunirme con Grace , ella me necesita, ahora .Alastor murió-le explicaba , emprendiendo el regreso hacia la cabaña. Eudora seguía el ritmo marcado por los grandes pasos dado por su protector.
-Ella estará bien, tú no debes ir-le sugirió
-¡Pues voy, di mi palabra y la voy a cumplir! Así que te quedaran dos cosas por hacer, o regresas al templo o me ayudas a encontrarla.-le sugirió enojado él.
Ella asintió con la cabeza-¡Vamos!-dijo-Mi lealtad es hacia ti recuérdalo siempre, no hacia ella.
-¡Gracias!-murmuro él. Se termino de alistar rápidamente, sabia que podía localizar a Grace a través del medallón. Cuando un objeto nuevo y a la vez familiar le llamo la atención, en un rincón de su casa, se hallaba el báculo de Alastor .Lo tomo y lo examino con cuidado, sabía que Alastor lo había usado, hasta convertirlo en leyenda, su arma favorita después de la varita para enfrentar magos peligrosos. Paso su mano sobre el instrumento mágico, sintió la conexión con la magia del viejo león. La pena lo embargo. Él estaba muerto y su cuerpo estaba siendo profanado, claramente veía en su cabeza las imágenes. Los veía a todos exaltados, festejaban su victoria. El jefe de la Orden del Fénix había caído, el resto era historia, entonces el pavor lo embargo. Max Spencer sostenía una daga ceremonial y se dirigía a profanar el cuerpo del mago.
Pero algo se lo impidió, un objeto había desviado al mago de su objetivo. Lo supo, Grace estaba allí, dispuesta a acabar con todos ellos .Él podía sentir su clamor de sangre, se estremeció al sentir su rabia y su odio. La conexión entre ellos se había restablecido, pero al parecer era muy tarde para salvar a Grace de si misma.
Grace, Bill, Remus, Tonks y David aterrizaron sobre el duro suelo, se incorporaron tratándose de ubicarse .La cazadora agudizo sus sentidos y supo que dirección seguir. Los demás la siguieron, callados y con sus varitas en alto, esperando un ataque. Llegaron a lo alto de una elevación. Los sentían, festejaban con gritos de guerra. En su corazón hubo pesar, no quería pensar en lo que le estaba haciendo a su padre. Les indico a todos que se agacharan y quedaran al ras del suelo.
-David y Tonks acérquense mas y díganme que ven-les extendió unos pequeños binoculares-díganme que ocurre-ordeno.
Tonks tomo los binoculares y avanzó. Cuando se supo segura contemplo atreves de los mismo y relataba lo que veía- Tienen el cuerpo de Alastor elevado y extendido .Esta preparado para un ritual o algo así- prosiguió horrorizada –Cuento veinte mortifagos, son caras conocidas, hay algunos de esos que se dicen carroñeros están apartados, lejos de los magos, Greyback y su gente también están-su voz ya no sonó tan clara-están semitransformados-aclaro.
-¿Quien dirige la ceremonia?-pregunto Grace
-Max-confirmo su amiga, con pesar, evito mirarla a sus demoniacos ojos. Temía por su amiga .Su temperamento impulsivo era conocido.
Grace trazo un plan en su cabeza, uno que era arriesgado pero no tenía nada que perder.
-David y Tonks se encargan de reducir a los carroñeros, cuidado –advirtió-se que no juegan limpio. –se palpo la cintura donde llevaba sus pistolas semiautomáticas. Miró de reojo a David y se las arrojo.
-Tómala y no dudes en usarla si algún lobo te ataca –indico seria-dispara una de estas y los mataras al instante, es plata pura.-David le dirigió una mirada serio y asintió silencioso con la cabeza, de todos los miembros de la Orden, él era el eslabón débil de la cadena. Sin entrenamiento y dedicado a la medicina, David Mellman solo tenia coraje y agallas, muchas agallas.
Grace prosiguió indicando su plan- Remus y Bill se enfrentaran con los lobos y algunos mortifagos que les cerraran paso. Yo me encargo de Max y del resto, nadie toca a Max-aclaro ruda-es mio, llego la hora de ajustar cuentas. Cuando vean chispas rojas avanzan .Salgan ahora David y Tonks.-ellos obedecieron y tomaron posiciones.
Cuando se hallo sola con Remus y con Bill, revelo la parte de su plan que no quería comentar ante Tonks y David.
-Remus ¿cómo te sientes?-le dijo seria. Él entendió, no había mencionado el cambio que sentía desde que la magia del medallón lo había tocado.- ¿Estas cambiando, no?
Él asintió apenado-¡No Remus, ahora no puedes tener esa actitud!, necesito a la bestia. Dejala surgir, te hará mas fuerte, clamarás por sangre, dejate guiar por la luna.
-Que pasara si…-pero ella no le dejo terminar la frase.
-¡Ni lo sueñes, no mataras a nadie que no se lo merezca! ¡Volverás a ser el mismo, te lo prometo!-sonrió débilmente tratando de darle animos.Él se alejo, los ojos denotaban que la transformación estaba cerca. La bestia asomaba y el caballero ingles quedaba relegado.
-Bill, no lo mires, deberé pedirte algo hoy-su voz sonó tímida casi con vergüenza.
-Yo no me siento raro Grace-le aclaro él-ni para nada lobuno-dijo tratando de bromear.
-Pero tienes un toque de la bestia en tu interior, déjala salir, deja que una parte de eso que eres ahora te domine.-él la miro azorado-se que tienes miedo de transformarte Bill, pero un día eso llegara. No creo que sea hoy, solo te pido que me dejes provocar tu esencia de bestia, tendrás la fuerza que se necesita para hacerles frente. Ellos son más poderosos y malignos.
-¿Que me harás?-musito él, viendo como ella se acercaba sosteniendo en su mano una bala cristalina con una sustancia plateada y liquida arremolinándose en su interior.
-Déjame que te toque, la plata se altero con otras sustancias, solo provocare tus instintos.-se acerco sin miedo, posó su mano en el rostro de Bill –pero antes debo pedirte un favor personal, muy personal.
Bajo su mirada al suelo, y confeso-Tengo miedo de morir Bill, y de no sentir el sabor de los labios de tu hermano, de no saber lo que es su ultimo abrazo.-respiro angustiada, finas gotas de sudor perlaban su frente, los gritos de los mortifagos, provocaban temores-déjame restablecer la conexión con Charlie, necesito hacerlo-le suplico.
-No se que quieres hacer, pero hazlo rápido-le sugirió él.
Ella avanzo, tomó su medallón y lo coloco alrededor de su cuello. Esperó paciente y la magia sucedió. Bill Weasley ya no estaba allí, la figura de Charlie tomo su lugar. Ella sonrió tímidamente y acerco sus labios rápidamente y lo besó, con toda la pasión y el alma, dejando su último aliento, confiando su vida.
Bill experimento la magia de un guardián y una cazadora, porque se vio expulsado de su cuerpo y contemplo como su hermano tomaba su lugar .Veía como Charlie besaba a Grace. Podía ser su cuerpo pero se supo externo a él. Fue testigo privilegiado del amor que se profesaban, aun en momentos así, y se conmovió. Miro de soslayo a Remus que estaba semi transformado en hombre lobo, miraba impávido esa escena tan fuera de lugar .La bestia rugió y la cazadora recobro el sentido. Rápidamente, sin olvidar su plan, dejo caer unas gotas de plata liquida sobre su herida .Él se doblo, ante el dolor que le provocaba el elemento. Grace lo sujetaba mientras él sentía el toque de la bestia que llevaba en su interior .Ella sintió el nuevo poder crecer dentro de él, se alejo unos metros.
Conto hasta tres y lanzo chispas rojas de su varita. La guardo en su chaqueta; ya no la quería usar, avanzo sigilosa y rápida hacia sus objetivos.
Max sonría mientras contemplaba el cadáver de su enemigo. Alastor Moody estaba muerto, no por su mano, pero ahora reclamaba su botín. Después de todo, Moody era un mago y un guardian, la magia que corría por sus venas era poderosa y atractiva, sobre todo si uno era un mago defectuoso, como él. Uno que debía vivir robando magia ajena.
Solo tenia que practicar un viejo ritual medieval, enseñado en forma oral, su padre lo instruyo en esas oscuras artes. Abriría el corazón de Alastor y lo reclamaría como suyo, bebería de su sangre y tomaría sus poderes. Seria poderoso e invencible. Como el viejo león, avanzó tranquilo, animado por los gritos de sus compañeros que también reclamarían su recompensa. Él les dejaría el cuerpo del mago para que hicieran lo que ellos desearan. Mientras él tomara su parte vital e hiciera su ritual estaría todo bien.
Entre las filas de los mortifagos, había un grupo reunido en disconformidad, no porque no celebraran la muerte de quien por años los había perseguido y encarcelado de forma implacable, sino por quien se erguía como nuevo líder, Max Spencer Rosier.
Dolovoh, los Lestrange y Malfoy rumiaban por lo bajo. La oportunidad de ayudar en al caída del bastardo llego en bandeja de plata. Él se disponía a extraer el corazón de su victima y beber de su sangre, cuando nunca llego a tocar el cuerpo del mago. Algo, o mejor dicho alguien se lo impidió.Lucius reconoció la técnica, la hija llegaba. Max era un estúpido si pensaba que ella no rescataría el cuerpo de su padre. Él la ayudaría en todo lo que pudiera.
Max grito de dolor cuando vio el conocido cuchillo atravesar su mano. Alzó sus ojos y la vio en todo su esplendor. En su retorcida cabeza la deseo. Nada lo excitaba más que ver a Grace luchando como la cazadora que era. Ella se desplazaba rápida y letal, atravesando a cuanto mortifago se cruzara en su camino. La katana se cernía poderosa e implacable, despedazando cuerpos .Los mortifagos se desconcertaron por el ataque sorpresa, ella no venia sola, varios miembros de la Orden del Fénix la acompañaban.
El caos reino, sobre la negra noche, el enfrentamiento final entre Max y Grace acontecía. Él contemplaba impávido como ella, realizaba su sensual danza de cazadora, atacando y eliminando sus objetivos. Uno a uno, sin piedad. Continuo contemplando como los idiotas de sus colegas eran sorprendidos y presentaban batalla.
Diviso, a la conocida auror Tonks y a su querido amigo David Mellman hacerles frente a los carroñeros. Una muesca de dolor se posó en su rostro al ver como David golpeaba en el rostro a uno de los jefes carroñeros. David, reflexiono, la llave para llegar a los Moody. Al verlo pelear observo que lo hacia mucho mejor de lo que se podía esperar de un medimago, la amistad con la cazadora lo había ayudado para llegar al circulo intimo.
Algo extraño se sumaba a la lucha, una espesa niebla comenzaba a arremolinarse entre ellos. Algo poderoso se mezclaba y confundía a los mortifagos, los ponía débiles y aturdidos. Diana, la diosa de la caza, ayudaba a su hija prodiga y rebelde, en su misión más importante: rescatar el cuerpo de su padre.
Remus Lupin se hallaba en medio de la pelea, era consiente de su semi transformación, de el afloramiento de sus instintos bestiales. Sabia que no tenía el aspecto de un lobo, pero tampoco era humano y por primera vez en su vida no quiso luchar con la bestia, la uso para beneficiarse. Un gruñido a sus espaldas le advirtió sobre la presencia de su viejo enemigo, Greyback.
-Linda tu mujercita-lo provoco-Cuando te mate, me cansare de usarla-se mofo.
-¡Nunca!-dijo saltando sobre él .Se arremolinaron derribando a quien se interpusiera en su camino. Fauces contra fauces, robándose el aliento, Remus mordió a Greyback en el hombro, con toda la furia y el odio de años saliendo desde el alma. Sintió la sangre llenándole la boca, saciando sus ansias. Hasta que escucho el grito de una voz familiar. Tonks yacía sobre el suelo, a unos metros de él y tres carroñeros se acercaban a atacarla. De una patada se quito a Greyback de encima. Se incorporo en la totalidad de su altura y atacó. Lo último que vieron fueron sus garras atravesado sus cuerpos.
Dolovoh y los Lestrange, atacaban con desgano, ellos los más fervientes asesinos del señor tenebroso, jugaban sus cartas a su conveniencia.
-¡Larguémonos de acá!-dijo Dolovoh-Esto es por Rosier, dejemos a la cazadora que ajuste cuentas
-¿Donde esta Lucius?-convino Rodophus
-¡Alla!-señalo su hermano-Dejalo, quizas también tengamos suerte y muera hoy.
Asintiendo tácitamente desaparecieron sin dejar huella.
Bill Weasley, se enfrentaba a los mortifagos, lanzado hechizos a modo de distracción, trataba de atraer la atención sobre él y no sobre Grace. Sentía cierto salvajismo recorriéndole el cuerpo, lo que lo animaba a acercarse y a luchar más descaradamente. Dejó los miedos a un lado, había decidió pelear aflorando su lado salvaje, su amiga se lo había pedido y él no haría nada por contrariarla. A lo lejos observo como Remus acababa con un grupo de carroñeros. La sed de sangre no lo afecto pero tampoco lo horrorizo. Esquivó avadas, y se lanzo a atacar nuevamente, un hechizo rozo su hombro, giró y para su asombro encontró a un Lucius Malfoy atacando por al espalda al mortifago que lo había herido. Alzó una ceja desconcertado, apuntó con su varita al mago.
-Ni lo intentes –le sugirió Malfoy apuntándolo al corazón-Dile a la cazadora que nos encontraremos cuando se el momento indicado-y ante el asombro del mago, desapareció, entre medio de la niebla.
Cuando volvió a mirar, los mortifagos que sobrevivían se reunían y rehuían a la pelea.
Grace asentó un manotazo que lanzo a un mortifago a varios metros lejos de allí. Estaba furiosa, buscaba a Max y el cobarde se escondia, rehuyéndola.Finalmente lo diviso y avanzo segura, varios de su enemigos se hicieron a un lado. Huían por conveniencia, la pelea era personal.
-Hola Grace, tanto tiempo –la saludo con sorna. El tiempo de ajustar cuentas con la familia Moody finalizaba ese dia.Habia caido el padre, ahora tocaba a la hija.
Ella simplemente atacó, arrojó un cuchillo pequeño y letal. Él lo esquivo habilamente, algo en sus movimientos era familiar, no lo vio deslizarse hasta que lo tuvo enfrente.
-Te extrañe cielo-dijo rozando sus labios
El asco y un sabor agrio se instalaron en su piel, hacia mucho tiempo que su marido no la besaba, demasiado, para descubrir el sabor de la traición. Gruñó por saberse sorprendida, no perdió tiempo, le aplico una patada, que él esquivo hábilmente. Retomó su lucha y lo enfrento nuevamente. Max le contestaba cada golpe hábilmente, era poseedor de una técnica única, a la vez muy familiar. Sintió un golpe en su rostro, que la arrojo al suelo. El sabor de su sangre corriendo por la comisura de sus labios, la alertaron sobre la verdad. Max peleaba como un guardián, sabia el arte de la lucha de las cazadoras ¿cómo era esto posible?
El destello de una conocida medalla sobre el cuello de Max, le recordó que él era el asesino de Takana, su maestro y mentor. Ya no lucho, se dejo llevar totalmente por sus instintos asesinos, tenia solo un objetivo y hacia él iba .Max era hombre muerto.
Se incorporo y tomo su katana, él no se inmuto, es mas parecía excitado, la noche daba lugar al amanecer que los encontraba en plena lucha, el olor de la sangre y la presencia de la muerte, se sentían. Ella avanzo lanzando sablazos certeros, él los esquivo risueño, contestando con golpes de la katana del viejo sensei japonés.
-Lucha todo lo que quieras, al final pereceras. Él era tu maestro, el mas grande samurái, nunca me venceras, lo se todo .Se como vencerte en la lucha, sé cuales son tus debilidades, sé como matarte.
El sonido de la lucha entre las hojas de dos sables mágicos, era aterradora. Grace no cedía, sablazo a sablazo cortaba el aire tratando de acercarse a Max. La pelea era rápida, esquiva, como se lo exigían sus armas. Él ataco más rápido y la hoja de su katana se poso en su abdomen. Grace se contrajo un minuto por el dolor. Sabia que sangraba, pero no podía ceder, cada segundo contaba. Él iba a necesitar más que eso para vencerla, porque hoy uno de los dos no sobreviviría. O quizás los dos perecerían.
Giro sobre si misma contestando los ataques de Max, quien se había desplazado hacia otro lugar, la lucha continuaba, extenuándola. Sentía cansancio y dolor, pero no podía, no debía ceder. Gritó contestando los mandoles de Max. Se deslizaban rápidamente, la danza que trazaban era mortal y exclusiva solo ellos dos. La lucha que seguía desarrollándose alrededor la tenia sin cuidado. El mundo tenía solo dos componentes y estos se enfrentaban dando lo mejor de si.
Se midieron con la vista, Grace tomaba su katana con las dos manos. El filo de la hoja le mostro su rostro y la lucha que se desarrollaba a sus espaldas. Avanzó rápida y ataco nuevamente, certeramente, hiriendo a Max en el esternón. Sus reflejos lo salvaron de que lo partiera en dos, contraatacó mas ágil que antes, gozándola de verla cansada y aturdida. Amaba esa resistencia, lo excitaba de muerte, pronto la vencería y la haría suya hasta que se cansara y pudiera matarla cómodamente.
-Pequeña, aun no has aprendido que no puedes conmigo. Siempre fui mas que tu y tu magnifico padre-la contemplaba débil y al limite de sus fuerzas. Su plan marchaba a las mil maravillas-¿nunca te preguntaste como fue tu ataque?-una siniestra risa salió de su boca.
Ella se aferraba a su katana, esperando su ataque, giraban en círculos examinadose, provocándose.Era la calma que preside la tormenta.
-Todo iba a las mil maravillas la primera vez, logre todo lo que quería, me case con la hija de mi mayor enemigo, era un placer secreto saber que te arrancaba orgasmos y usaba tu cuerpo, te quitaba la magia de a poco, por eso te sentías débil.-sus ojos expresaban la locura que tenia dentro de si-Iba a matar a la hija del león de Gryffindor, pero algo salió mal. Tenías tantos enemigos, Grace que vinieron antes de tiempo. Mi estúpido cómplice dio demasiados detalles sobre nuestra noche de bodas-meneo la cabeza evocando el momento del pasado al que se refería. Grace tenía lágrimas silenciosas recorriendo impúdicamente su rostro. Recordando su ataque, volvía a sentir su carne cortarse ante los latigazos de los Carrow .Recordaba la mirada licenciosa y llena de non santas intenciones de Yaxley .Pero sobre todo recordaba el falso sufrimiento y gritos de su flamante marido.
-Malfoy nunca supo ayudarme realmente-confeso Max en un inocente tono de voz.-pero si pude comprar un nuevo socio, Macnair. Lo que le ofrecí al verdugo del ministerio fue suficiente para ayudarme a escapar por la ventana y luego produje una bombarda que destruyo todo. Eres un hueso duro de roer, tampoco pude matarte con la explosión, pero ahora será tu fin esposa mia, no serás de nadie. Sólo mía –afirmo saboreando cada palabra emitida.
Grace contemplo la verdad sobre su esposo. Estaba totalmente loco. La venganza lo había alterado totalmente.
Giraron mirando y midiéndose nuevamente, ella avanzo nuevamente atacándolo abiertamente. No solo con su sable sino con su cuerpo, debía sortear sus patadas. Una de ella lo golpeo certeramente en el pecho desestabilizándolo. Trastabillo un poco, cuando la sintió cerca la pateo en sus pierna logrando que cayera al suelo, la katana se soltó de sus manos, él se acerco alejando de una patada el sable. Ella estaba su merced.
Grace sintió el filo de la hoja en su cuello. La amargura de su boca se trasmuto a su rostro, él la había vencido, tenia razón ¿como iba a vencer ella a su maestro?, porque seria el cuerpo de Max, pero la habilidad en la lucha era de Takana, y ella era el fiel reflejo de su sensei, ella sabia todas sus técnicas. Era un libro abierto, él acabaría con su vida. Ante la sonrisa sarcástica de su esposo, una voz en su cabeza se instalo firme, susurrando cada vez mas fuerte una idea: Aunque este desarmada, señorita Goodlight usted tiene el poder de matar con sus manos, esas son las armas mas mortales con las que cuenta una cazadora.
Eso era lo que le susurraba mientras practicaba el mortal movimiento de explotar el corazón de una persona y matarlo de un golpe seco. Lo supo, esa era su única arma. Sólo tendría un minuto y debía usarlo sabiamente.
-De pie –le ordeno Max.
Ella obedeció a la espera de su oportunidad. Él elevo la katana para la, contemplo su muerte si saberlo. En el instante que elevo su sable, Grace rápida le asesto un golpe duro y seco en su corazón. Él sintió como se quebraba y se debilitaba. El sable cayo de sus manos sus ojos se elevaron y sintió como se desplomaba al suelo. Grace grito, liberando parte de la tensión de la lucha. Contemplaba el cuerpo de su marido y la certeza de su muerte la abrumo.
Bill contemplaba el espectáculo con cierto morbo y fascinación, la lucha de ambos oponentes los había paralizado .La danza mortal había concluido. La victoria se alzaba sobre la Orden del Fénix. Los sintió retirarse y desaparecer cobardemente, temiendo que les pasara los mismo que a su temerario líder.
Él se acerco y le tendió la mano, ayudándola a incorporarse
-Todo termino Grace-le susurro calmándola.
Absortos estaban en recuperarse que no vieron la sombra lobuna cernirse sobre ambos, cuando se percataron del ataque, se escucharon los disparos que acabaron con la vida del hombre lobo. El cuerpo cayó inerte cerca de ellos. Grace elevo sus ojos y contemplo a David que sostenía el arma que ella le había dado. Él era el ejecutor de la bestia, en su rostro no había piedad, ni miedo.
Grace se incorporo y miro el campo de batalla. Había cuerpos diseminados alrededor, la sangre bañaba y teñía la tierra fértil. A una distancia cercana Tonks mecía en sus brazos a Remus, que estaba poseído de graves dolores ante su inconclusa transformación. Caminó hacia donde se hallaba el cuerpo de su padre elevado, preparado y expuesto para la humillación. Su rostro herido por la batalla, tenia marcas de la herida infringida por Voldemort .Una gran mancha negra se extendía por su ya deformado rostro.
Un espasmo de llanto la sacudió, la debilidad la consumía, tenia y debía sacar el cuerpo de su papá, pero no podía. Clamaba entre sollozos profundos, por su guardian .Lo necesitaba y no lo tenia, se abrazo a si misma consolándose.
Un destello poderoso de luz blanca los cegó momentáneamente, Charlie apareció sorpresivamente, a su lado una increíble mujer, vestida a la usanza griega. El aura que ella desplegaba era atemorizante.
Sin dudarlo avanzo hacia ella y la sostuvo entre sus brazos, besó su cabeza y murmuro-Estoy acá, Grace. No te voy a abandonar-entrelazaron sus dedos dándose animo. Ella sentía su presencia y se reconfortaba. Poco a poco respiro normalmente.
-Debemos bajar el cuerpo de tu padre –aclaro-llegaran nuevamente
Grace giro y contemplo los ojos azules de su guardian .Lo abrazo fuerte tratando de darse fuerzas para seguir. Su amor era real y la inspiraba para lo que debería enfrentar. Charlie posaba sus labios en el cabello de Grace, sus ojos repasaron todo el escenario de la lucha. Era tal cual él lo vio cuando se conecto atravez del báculo de Alastor. Cerró los ojos con pesar al percatarse de que no lejos de ellos yacía muerto Max. En su chaqueta llevaba la carta de Alastor, sintió en su corazón que la pena no abandonaría a Grace por un tiempo largo.
Su hermano y David cargaban consigo a un inconsciente Remus Lupin, lucia semitransformado, Eudora dio un respingo ante la presencia de un hombre lobo .Olfateo a Bill confirmando sus sospechas, el estado de alerta se activo en ella. Era ante todo una cazadora y reaccionaba ante sus enemigos naturales. Tonks se acerco temblando visiblemente, le afectaba ver a Remus en ese estado. Charlie sintió una profunda admiración por sus amigos que se amaban a pesar de todo y de todos.
-Eudora ayúdame a bajar el cuerpo de Alastor.-ordeno
A sus labios vinieron mágicas formulaciones que le permitieron romper los hechizos de magia negra con los que habían elevado y paralizado al mago. Charlie y Eudora recibieron el cuerpo de Alastor y lo depositaron en el suelo. Grace se aproximo y se coloco a un lado, sus dedos acariciaron el rostro malherido de su amado padre. Ese rostro que había significado tanto para ella y para su familia. Viéndolo muerto, se sintió indefensa, nadie entendería la necesidad de escuchar su voz, dándole órdenes, o simplemente hablando como un padre. Un padre que solo ella conocía y amaba. La presión de la mano de Charlie sobre su hombro la saco de sus cavilaciones.
-Grace ¿donde esconderás el cuerpo de Alastor?-consulto
-Hay un lugar seguro, donde descansa alguien de mi familia-confeso parcamente-pero no podremos ir todos-reconoció-acompáñame, solo tu-pido mirando de reojo a una enojada Eudora, quien negaba con su cabeza.
-Es mala idea-le recomendó-casi te matan en la reserva, la diosa no te quiere expuesto.
-Yo hice una promesa Eudora y la voy a cumplir, le pese a quien le pese –explico ante la asombrada mirada de todos.- ¿David podrás regresar con todos a la madriguera? Eudora los ayudara y vigilara que nada pase-sus ojos se posaron preocupados en Bill y en Remus.
-¿Cuando se semitransformo?-pregunto
-Cuando la magia del medallón de la cazadora lo toco-explico Tonks
-Los trasladare de nuevo, David al llegar deberás tratar a Remus para que sea un lobo inofensivo-explico, a pesar de sus muchos desacuerdos, David y Charlie coincidieron en sentir el peligro que representaba Remus Lupin en ese estado. Eudora quiero que te quedes cerca de la casa de mis padre, vigilaras y estarás alerta ante la presencia de mortifagos y no quiero protestas-levanto su mano callando las palabras de la primera cazadora.
Cuando sus ojos se posaron en su hermano Bill, vio cierto estado salvaje pero no había peligro certero.
-Yo estoy bien-aseguro su hermano
Charlie avanzo y lo abrazo palmeándole la espalda-iré pronto casa, no te fallare, pero mi deber es ahora con Grace-dijo explicando sus razones. Vio una incomodidad en su hermano, se debían una charla había lago raro en la mirada de Bill. No indago mas, extendió su varita y los traslado a la madriguera.
Cuando los supo seguros, volvió hacia Grace que apuntaba seria con su varita hacia el cuerpo de Max.
-¡Accio medallón de Takana!-pronuncio el hechizo convocador, le medallón apareció levitando en el aire.-se lo debía Charlie, su magia no merecía estar en manos de ese asesino.
El repaso los restos de la batalla y decidió borrar todo, extendió su varita y permitió que la misma brisa que combatió el fuego sagrado desintegrara cada cuerpo que rozaba. El sangriento escenario se consumía a cenizas. Esa era magia de los dracos, ese era ahora Charlie, el depositario de antiguas tradiciones.
El regreso junto al cuerpo de Alastor y paso un brazo por la cabeza del mago, cargandolo, Grace hizo lo mismo desde el otro lado.
-Guíanos Grace-dijo el confiado
Ella tomo su medallón y pronuncio las mágicas palabras que los trasladaron lejos de donde se encontraban .Aparecieron en otro país, Charlie lo supo de inmediato.Bayeux ,repitió ,inconcientemente.Estaban a la puerta de un cementerio Muggle ,en Normandía ,Francia .No era cualquier cementerio, allí reposaban los muggles ingleses que habían luchado en la segunda guerra mundial. Se hallaba desconcertado, no entendía que hacían en ese lugar.
Grace sintió su desconcierto y explico-La sangre cuida a la sangre, mi abuelo, el capitán Thomas Gibbs, descansa aquí con sus compañeros de armas. ¡Vamos! –Apunto con su varita y el cuerpo de su padre floto unos centímetros por el suelo.- encargate de la puerta Charlie.
Charlie se movió rápido y eficazmente. Avanzaron certeros hacia un grupo de tumbas. Se veían algunos nombres en ellas, busco infructuosamente el nombre del abuelo de Grace.
-era un batallón de muggles y magos, mira a un costado de la cruz, si era mago tendrá una varita grabada en la piedra. El abuelo de David esta enterrado junto a la tumba de mi abuelo.
Charlie busco, hasta encontrar lo que necesitaban, un gemido de asombro salió de su boca. Repasó una a una las tumbas que veía y se dio cuenta que eran bastantes los magos que habían servido en la gran guerra. Más de lo que él sabía. Un nombre familiar le mostro que su búsqueda había finalizado.
Ante la sencilla cruz había un nombre grabado: Thomas Gibbs.
-¡Es acá!-murmuro complacido.
-Si, es aca- respondio Grace, se coloco delante de la tumba y lo llamo-¡Por la sangre que nos une, hoy interrumpo tu descanso para que cuides de mi padre!-no dijo mas, espero confiada.
Charlie estaba expectante, nada lo prepararía para lo que iba a vivir. Los vio salir como fantasmas corpóreos, a todos ellos. Los soldados que sirvieron junto a Thomas Gibbs se mostraron ante ellos con cara de pocos amigos.
-¿Quien eres?- le pregunto uno, con voz pétrea y dura. Su gris y traslucida piel brillaba en los albores del amanecer.
Grace no se intimido, mostro su medallón y reclamo seria-Busco a mi abuelo Thomas Gibbs capitán del primer escuadrón aéreo de magos y muggles al servicio de su majestad, hoy lo reclama su nieta Grace.-se mostraba imperturbable ante los espíritus.
Una alta y corpórea figura avanzo hacia ellos. El fantasma tenía ciertos rasgos familiares.
-¿Tu eres mi nieta?-le pregunto curioso.
Ella lo contemplaba asombrada, no había conocido a su abuelo, el capitán Gibbs. El gran amor de su abuela, ese mago que se había animado a romper tradiciones por el amor de una cazadora.
-Eres como ella te describía-murmuro, recordó su misión y le hablo mirándolo fijamente-abuelo hoy reclamo que custodies el cuerpo de mi padre, hasta que sea seguro darle sepultura en otro lugar.
-¿Alastor murió?-pregunto asombrado el fantasma.
Ella asintió silenciosamente y dijo en un susurro -Debes protegerlo de sus enemigos.
-Así será –sentencio el fantasma, sus ojos se posaron en Charlie que contemplaba el dialogo en silencio y conmovido. Thomas Gibbs seria un fantasma pero le caía bien, tenían una química rara. Una afinidad aun sin haberse conocido.
-¿Y tu quien eres?-interrogo perspicaz.
-Soy Charlie Weasley y soy el guardián de Grace.
-¿Con que guardián, eh? –rio jocosamente – eres algo mas, lo siento y todos acá lo sentimos-señalo a sus compañeros de armas.
-Soy el protector de las cazadoras-afirmó.
El fantasma se acerco a él y solemnemente se llevo el puño derecho hacia el lado izquierdo y se reclino con un suave ademan de la cabeza. Le presento sus respetos, de un guardián a su protector.
-Cuida a Jane-le pidió-¿todavía esta tan guapa como la recuerdo?
-Mas aun –le respondió le joven.
Thomas Gibbs rio, se acerco a su nieta y deseo poder abrazarla y consolarla. Pero su condición de fantasma se lo impedía, se quedo tranquilo porque sentía el vinculo entre Charlie y Grace .Eran la simetría perfecta.
-Cuidaremos de tu padre como si fuera un camarada que lucho junto a nosotros-confeso-será parte de nuestra legión de hermanos.
Grace asintió y preparo el cuerpo de su padre para ser escondido en el viejo cementerio. Depositó con su magia el cuerpo malherido y marcado de su papá. Tomó su varita y la paso por el rostro borrando las marcas de la herida mortal. Se percato de que el ojo mágico, ese sello de personalidad, tan propio de su padre no estaba; seguramente se había perdido en la batalla. Toco suavemente la cuenca vacía de su ojo y beso el malherido parpado. Abrazó el cadáver, despidiéndose por última vez. Charlie le tomo las manos entre las suyas y la separo de Alastor. La hora de la despedida había llegado.
Sucedió magistralmente, los fantasmas se formaron rindiendo honores .Firmes y con la venia militar a modo de saludo, recibieron a Alastor en su lugar sagrado de descanso. Allí, nada de la maldad del mundo profanaría su cuerpo. Allí lo protegería su sangre.
Vieron como el cuerpo de Alastor se fundía en la tumba de Thomas Gibbs y desaparecía de la vista de ellos. Los fantasmas se esfumaron uno a uno. El cementerio volvía a quedar desierto.
Se abrazaron un tiempo largo. Necesitaban se, comprobar que era real y tangible la presencia de ambos, que no era una pesadilla. Charlie fue el primero en reaccionar, beso a Grace en la boca, infundiendo su espíritu en ese beso.
-Debemos volver-recordó
Ella sintió y permitió que él los trasportara a la madriguera nuevamente.
Llegaron en medio de un destellos de luz blanca. Grace lucia cansada y desmejorada. Los signos de la pelea eran inequívocos. Abrió la puerta Arthur, recibiéndolos contento, detrás de él Eudora sonrió complacida, en sus manos tenia una taza de té y un bollito de Molly. Esa cotidianeidad conmovió a Charlie, nunca hubiera pensado que Eudora se relajaría tanto. Siempre fría y distante, estaba cautiva del buen trato de los Weasley. Por primera vez, desde que se conocían, Eudora se sentía humana, no la guerrera inmortal que era.
Entraron y se acomodaron en la cocina, Grace todavía conmovida por los hechos acontecidos, no emitía palabra, apenas si eran consiente de la gente que la rodeaba.
-Debes dormir-sugirió cariñoso Arthur, apoyó su mano sobre su hombro remarcando sus palabras-debes hacerlo Grace, ya no puedes hacer nada mas.
Las palabras le llegaron profundamente, era cierto, su padre estaba muerto y su cuerpo oculto de sus enemigos. Había cumplido su deber como hija. Cerró los ojos con pesar, dejó que Charlie la llevara al cuarto de Ginny, alli la arroparon junto a Hermione hasta que se durmió.
A pesar de los reclamos de su madre, Charlie no se movió de su lado hasta sentir que estaba dormida profundamente. Bajó a la cocina y vio a Molly curando a George. Su hermano lo saludo con un movimiento de su mano, mostrando su despreocupación y molestando a su madre con chistes malos de su propia cosecha. Su empatía le mostro todo lo que necesitaba saber sobre George, no necesitaba que le relaten nada, vio el ataque, todo lo acontecido y la rabia le recorrió el cuerpo. Pero no era el momento ni el lugar para ajustar cuentas contra Snape.
Se sentó y disfruto del café que le ofrecía su padre.
-¿Donde están Remus, Tonks y Mellman?-dijo escudriñando a Eudora que se movía curiosa por toda la cocina, examinando todo lo que encontraba. Le recordaba a una niña pequeña, que veía todo por primera vez.
-En lo de Tonks, David le inyecto la poción matalobos, logró transformarlo en un gran animal. Bill y Fleur los acompañaron, nos relato lo ocurrido-confeso su padre. Molly resoplo y evito el contacto visual.
Sus opiniones sobre las acciones de la cazadora se las guardaba para si, pero no estaba para nada de acuerdo con exponer a las personas sin medir las consecuencias.
-Mamá ese liquido cicatrizante apesta-reclamo George.
Molly sonrió tranquila y repitió la curación, sus manos temblaban un poco. Charlie se aproximo y le pidió las vendas, él continuaría con la curación de su hermano. Una sonrisa maternal y cálida, le inundo el rostro .No pudo evitar abrazarlo y besarlo maternalmente. Eudora bajo la mirada, ella desconocía el amor de familia, lo que veía, ese hogar, le hacia añorar algo nunca tendría.
-Eudora ven a sentarte, toma mas café y panecillos-invito Arthur.
Ella se acomodo entre el padre de su protector y este. Sentía la afinidad propia de su relación y lo notaba inquieto. Como si esperara algo que no podía descifrar para su desesperación.
Harry contemplaba desde la ventana, el nuevo día. La angustia y la desesperación ganaban su espíritu. Temía por los demás, la única certeza era saber que debía emprender su búsqueda y destruir a Voldemort. La imagen de Grace ensangrentada y débil lo había impresionado. La imagen de la cazadora abatida le llego al corazón, ella le agradaba mucho. Infundía respeto y cierto aire rebelde, los hacia afines.
-¿Como esta Grace?-pregunto Ron preocupado.
-Ahora duerme, Charlie vigilaba su sueño-Hermione se acomodo sobre la alfombra del suelo, contemplaba el diseño y marcaba el dibujo sobre el suelo.
-¡No puedo creer lo que es mi hermano!-confeso Ron-un guardian, Charlie es una caja de sorpresa.
-Se aman a pesar de todos y de todo-farfullo Hermione-jamás vi tanta sangre, su ropa estaba empapada. La pelea debe haber sido cruel.
Harry asintió, se acomodo junto a su amigo, hablaban sobre la misión en que embarcarían, pero algo en su cabeza le pedía, le sugería que se reuniera con la cazadora en algún momento.
Grace se despertó, dos días después de su llegada .El tiempo que descanso le sirvió para sentirse más calmada, pero la tristeza le peso. Los dolores de su cuerpo, producidos por al batalla, le recordaban todo, sin piedad. Se incorporo y se palpo la herida producida por Max.
Max, su recuerdo la atormentaba, aun sabiéndolo muerto .Descubrir por su boca todo su macabro plan, la altero a niveles insospechados. La pesadilla de su pasado se negaba a morir. Contempló la habitación y reconoció el lugar, estaba en la madriguera en la casa de su guardián.
Vislumbro la puerta entreabierta, las voces de la cocina le indicaron que Charlie estaba allí. Se incorporo y se vio fea, y sucia. El olor a sangre y a la batalla, se sentía. Decidió higienizarse y bajo a su encuentro, todo su ser clamaba estar entre sus brazos, quería aliviar la pena .Él la vio y se incorporo en su totalidad, la abrazo fuerte y beso su frente, sin importarle que estuvieran sus padres.
Durante esos dos días, él se debatía sobre como entregarle la carta de su padre y otros documentos que lo hacían portador de las ultima palabra del auror. Era poseedor de su legado.
De su última voluntad y testamento. Finalmente su voz pudo comunicar su tarea.
-Tengo algo para ti –murmuro -Alastor me dejo una carta para ti.
-¿Cuando?-pregunto sorprendida
-Unos días antes de su muerte-confeso inquieto.-solo la puedo entregar yo, junto a la carta hay otros papeles, su testamento-la contemplaba y sufría junto a ella.
Ella lo miro asombrada, no entendía lo que escuchaba.
-El vino a verme a la reserva y hablamos .Me dio una carta por si pasaba algo-explico, sacándola de su chaqueta. La extendió y la entrego, turbada, la tomo entre sus dedos, miro a Charlie y fue presa de la confusión. La desazón le ganaba a la cordura. Atinó caminar. Necesitaba huir, estar sola. Sola.
Para llorar en paz a su padre, para reclamar su desaparición. Para hacer su duelo a su manera sin temores a ser prejuzgada.
Camino sin ver hacia donde se dirigía.Camino, camino y corrió velozmente hasta caer rendida sobre algún lugar. Se refugio bajo la sombra de un árbol y leyó las ultimas palabras que su padre le había dedicado.
El papel llevaba su sello, rompió la rubrica que protegían con magia poderosa su ultimo mensaje.
Mi querida hija
Pocas cosas en la vida me dieron felicidad, una de esas fuiste tu y la otra el amor de tu madre.Creeme, cuando te digo que nunca pensé que mi vida me iba a llevar por lo caminos que tomo.
Siempre me acostumbre a la soledad, a la rudeza a no tener a nadie en mi vida. Hasta que llego tú mama y me amo. Ese hecho me basto para no ser mas el viejo león solitario .Desde que tu madre apareció en mi vida aprendí a ser otro hombre, uno con una vida familiar que lo hacia un ser pleno y feliz.
Cuando tu naciste gatita, conocí la felicidad en su estado puro y entendí que hay amores que duran para toda la eternidad. Sentí eso que te amaría por siempre y me debería hacerte feliz .Esa seria mi obligación.
Me enorgullece verte en tu esplendor, saber que a pesar de tus rebeldías y dudas llevas con orgullo tu doble condición mágica. Pasaron muchos dolores y muchos errores, los cuales me hubiera gustado evitarte, pero si sucedieron, te hicieron madurar y ser más hermosa aun.
Pero lo que te convirtió a mis ojos en alguien mucho mas pleno, fue enamorarte de Charlie wealsey.los dos son un solo ser. Debes seguir luchando por estar juntos y concretar ese amor en una familia.
Confía, hija. No pierdas la esperanza, es lo único que te sostendrá en medio de cualquier tormenta.
Nunca olvides esto: te amo y estaré siempre para ti cuidándote
Tu padre.
Alastor.
Gruesas lágrimas recorrían su rostro, el llanto se apodero de ella. Lo necesitaba vivo, allí cerca de ella, no lo quería muerto, todo su ser clamaba por un padre vivo .Necesitaba saber que él la regañaría, practicarían hechizos y esgrima juntos, que podrían hablar del nuevo fracaso de su equipo de quiddicht.
Necesitaba saber que solo con su mirada y sin palabras, él sabría lo que sufría por Charlie .Porque el sufría la separación que la vida le había impuesto con su madre. Necesitaba ver su deformado rostro, y contemplar la esperanza en su ojo sano. Nunca, jamás pensó necesitar escuchar su lema: ALERTA PERMANENTE.
Las horas pasaron y su clamor ceso. Charlie la contemplaba desde lejos, aunque todo su ser muriera por consolarla, había optado por dejarla sola, dejar que su pena saliera sin pudores. Cuando la noche y la lluvia se impusieron altivas, él decidió actuar. Avanzó hacia donde se encontraba ella, y la abrazo fuerte.
Ella se abandono a sus caricias y a su amor. Era lo que necesitaba, sintió como sus emociones se calmaban, la respiración volvía a ser normal. Alzó su cabeza y lo beso, a su mente vino una necesidad imperiosa y peligrosa.
Debía regresar a su hogar, a la casa del roble. Entrelazó sus dedos y los traslado hacia donde se erguía su hogar, ahora oculto para el mundo .Camino segura llevando de la mano a su guardián hacia donde se encontraba el sello que accionaba la magia de su familia. Ante la atónita mirada de Charlie se cortó la palma de su mano y vertió la sangre que manaba de ella. Las gotas se arremolinaron y abrieron el sello, el hogar de Alastor Moody se materializo ante ellos. Satisfecha Grace tomo el pomo de la puerta y la abrió, invitando a Charlie a acompañarla.
El contemplaba silencioso como ella caminaba solemne por su hogar, veía con asombro como los encantamientos protectores de fotografías y cuadros se desvanecían. Las fotografías mostraban a Alastor en todas sus facetas de padre y de hombre de familia. Él podía leer la historia de vida del león de Gryffindor y lo conmovía.
Grace estaba ensimismada, no sentía ni se daba cuenta de la gran tormenta que se abatía en el exterior, ella que les temía, hoy ni siquiera la notaba. Tomó en sus manos un portarretrato, uno donde estaba su familia completa. Sus dedos rozaban los rostros de todos.
-Los extraño-afirmo con voz contrita y apenada-a él sobre todas las cosas, a mi madre más que nunca, a mis primas y sus locuras. A mi abuela, a mi elfina-giro y lo confronto llorosa-odio esta guerra, odio ser el plan b. Porque si yo no fuera la otra opción, yo lo habría protegido y él no habría muerto.
-No es así Grace, era su hora, él sabia lo que hacia, me lo dijo cuando nos vimos-avanzo hacia ella y tomo el lloroso rostro entre sus manos-me dijo que desde hacia un tiempo sentía los rugidos de tu madre llamándolo.-acomodó sobre la oreja un mechón de los cortos cabellos de Grace-él los había ignorado por ti, pero ya no podía. Murió como lo que era, un guerrero.
Ella lo abrazo dejando fluir las lágrimas que parecían no abandonarla. Charlie la alzo y la condujo atraves de la casa hacia la primera habitación que encontró. La deposito en la cama, procedió a quitarle la ropa mojada. Él se acomodo a su lado y le acariciaba la cabeza y la espalda, hasta que comprobó que estaba completamente dormida.
En medio de la noche sintió claramente los rugidos. Cerró los ojos y los vio; Holly y Alastor velaban por ellos, sus patronus vagaban y se paseaban por la casa del roble. Fue cuando se durmió, con una sonrisa en sus labios y mucha esperanza en su corazón. Alastor cumplía su promesa y cuidaba a su hija.
En el nuevo hogar de Bill y Fleur, la lluvia acompañaba la pasión y el amor que se tenían ambos. Grace le había advertido sobre los instintos salvajes que podrían dominarlo, Bill pensó solo en la pelea que tenían por delante .Se sentía desinhibido de miedos y no tenia miedo a la sangre o la lucha sangrienta. No había contado con que sus “otros instintos” también se verían afectados. Después ayudar a Remus y a Tonks, sintió como el deseo se apoderaba de él de un modo salvaje y primitivo.
Cuando debían regresar a la madriguera, terminaron apareciéndose en Shell cottage, una sorprendida Fleur, recibió gustosa su pasión. Hicieron el amor en casi todos los cuartos de la casa. Una y otra vez, por horas.
Se calmo cuando se supo saciado, su lado salvaje se había alimentado con una buena batalla y con sexo. Sus manos vagaban por el suave cuerpo de su novia. Sus dedos acariciaban sus curvas delicadas y femeninas. Fleur estaba tranquila y feliz, satisfecha después de horas de amarse sin tregua.
Bill la amaba, no le importaba que el mundo opinara que ella era frágil y superficial. Sólo el conocía a fondo a esa mujer .Amaba su valor, ellos podían amarse libremente y sin impedimentos. Sus recuerdos vagaron hacia la relación de su hermano Charlie y de Grace .Sonrió ensimismado ante la vivencia de la magia de la cazadora y sus guardián. Ser testigo de su amor era algo único. Fleur lo observaba intrigada, llevaba hablándole varios minutos y él no le respondia. Audaz se coloco sobre Bill y lo sorprendió con un beso lánguido y tortuoso.
-¿Qué piensas?-reclamo bajando por su pecho. Lamia y mordisqueaba sin piedad provocándolo.
-En Grace y en Charlie-confeso –y en lo increíble de su magia –relato más para si, que para ella la experiencia vivida antes de la pelea. Fue cuando sintió el golpe en su rostro.
Fleur descargaba furiosa golpes de puño sobre su anatomía. La furia la poseía.
-¡Ella te beso!-reclamaba Fleur-sabiendo que eges mi pgometido, te beso
Bill trato en vano de explicarle las circunstancias del beso, pero no pudo quitarle la idea a Fleur que Grace no lo había besado a él a propósito. Logró calmarla con la promesa de que no estaría invitada a la boda. En el futuro recordaría que siempre hay ciertos temas de los cuales mejor no hablar, sobre todo si involucraba la magia un guardián y su cazadora.
En Malfoy mannor, Voldemort recibía la mala noticia del enfrentamiento y de la participación de la cazadora en el rescate del cuerpo de su padre ¡Las cazadoras de nuevo!,. No solamente debía lidiar con la orden del fénix, sino con La Goodlight .Pero no seria como en la primera guerra, él detendría las molestias que se interpondrían en su camino.
Llamo con un gesto a su leal mortifago, Dolovoh.Le explico su plan, fue claro y conciso. La oferta que tenia era tentadora, sobre todo para aliadas tan valerosas como las cazadoras y sus consejeros magos.
La libertad, objeto deseado, por ella se habían librado batallas .Ofrecerlas a quienes no la tuvieran, era una tentación para tenerlos de su lado.
-Ofréceles libertad de acción, nada de reglas-aclaro-no serán criaturas estigmatizadas.-ante estas palabras Dolovoh lo miro con asombro-eso debes decirles, de ahí a que lo cumpla hay un trecho. Sobre todo ofrece mucho dinero a quien traiga la cabeza de la hija del león. La quiero muerta ¡de una buena vez!-sus ojos rapaces y sin vida brillaron furiosos .Su mano despego magia negra. Todos huyeron evitando caer victimas de su rabia.
Lucius Malfoy había escuchado todo el macabro plan, debía entregar la valiosa información que tenia a su nueva aliada, la hija del león. Suspiro resignado, ella lo odiaba y antes de entenderse en sus nuevas funciones deberían arreglar sus entuertos.
Camino hacia su cuarto escribió el mensaje para Grace y lo introdujo en el libro mágico. Esperó un buen rato ensimismado, ante sus ojos asombrados llego la respuesta.
“Mismo lugar, a medianoche”
G.G.
Las nuevas batallas continuaban y los peligros crecían rápidamente y los acechaban sin piedad.













