ESTE CAP ESTA DEDICADO ESPECIALMENTE A LOS FANS DE LA HISTORIA,LOS NUEVOS Y VIEJOS ...........A SABER: JOS BLACK
NARA VILLS
AMMIEL
VAL DEL FORO DE LOS DARK HUNTERS..........COMO TE LO PROMETI FELIZ CUMPLE!!!!
LORENA DEL FORO DE LOS DARK HUNTERS
Y A TODAS LAS CHICAS QUE LO COMPONEN..........SOLO NOSOTRAS SABEMOS LO QUE ES ADORAR A LOS COLMILLUDOS!!!!!
A TODOS LOS QUE APOYARON A MARY GOODLIGHT COMO MEJOR PERSONAJE O.C EN LA VOTACION DE PPC
A AGLAIA .GRACIAS POR SUMARTE!!!!
A LUCIANA DEL BLOG ORGULLO Y PREJUICIO..........PROMETIDO ,YA VENDRA OTRA HISTORIA CON UN CABALLERO A LO MISTER DARCY Y BIENVENIDA AL UNIVERSO POTTER.
A ESCUCHAR ESTE CAP CON MUSICA A CARGO DE SINEAD O'CONNOR..ONLY YOU
En un futuro no muy lejano……..
El llanto insistente interrumpió la tranquila noche londinense. El viejo guardia del hospital San Mungo, apresuro sus pasos apuntando cuidadoso con su varita. La luz del lumus era débil, pero iluminaba lo suficiente para aclarar las figuras y sombras de la noche. Un gato callejero, salto ágil, esquivando la luz que emanaba de la varita. El guardia ensucio sus brillantes y lustrosos zapatos con basura y tierra, ansiaba descubrir de donde venia el llanto que escuchaba. Dobló por el callejón que limitaba con el hospital, se acerco sigilosamente a un rincon, lo que vio allí le quedo grabado en la memoria. Una mujer yacía muerta, sus ropas estaban impregnadas de sangre. Sobre su pecho llorando incansable: una bebe.
El hombre se aproximo mas para indagar, cuando ilumino a la mujer, vio el dorado y conocido medallón .El asombro y horror hicieron mella en él, atinó a lanzar chispas rojas de alerta máxima, llamando a los restantes guardias. La pequeña bebe, lo miro indiferente, ella sentía la necesidad de llorar.
Y lo hizo muy fuerte.
El doctor Mellman recibió la lechuza en su casa, su esposa envuelta en una bata rosa se disponía a dormir a sus niños. Leyó el mensaje y se alisto rápidamente.
-Sucedió algo inesperado Susan-explico nervioso-será mejor que regrese al hospital, hay un caso grave que merece mi atención-beso a su esposa y a su hijo. Rozó la enorme y maternal barriga de Susan y murmuro una despedida más.
-¿Que te preocupa?-pregunto ella, reteniendo sus manos entrelazadas, un rato mas, indagando en la mente de su esposo.
-Hay una cazadora muerta y una bebe, que parece ser su hija que no para de llorar-las arrugas de su frente, marcaron el temor ante la situación-han llamado a Grace y a Weasley.
-Entonces todo mejorara-sugirió tranquila. Le ofreció una manta y un oso de peluche-llévaselo a esa niña. Quizás se calme, a tu hijo lo ayudo-se despido con un dulce y largo beso en la boca .Lograndole sacar una sonrisa al preocupado medimago.
Cuando llego al hospital chequeo primero a la niña. Ésta estaba bastante saludable. No presentaba heridas, pero el llanto en ella se rehusaba a abandonarla. Cuando examino a la madre, el medallón de su cuello, la identifico como una hija de Diana. El examen medico, le indico que presentaba varias heridas en su cuerpo, que le provocaron la muerte. Una cazadora menos pensó.
Una presencia familiar le indico que su amiga Grace estaba allí. Ella miro el cadáver con un suspiro, que encerraba pena y dolor. Se saludaron con un ademan de la cabeza, ella se acerco a la mujer y toco el medallón.
-Me dijeron que junto a ella, había una niña
-Si, supongo que será su hija, tiene los pulmones mas potentes que he visto-dijo preocupado-no para de llorar. No sabemos que hacer.
-Charlie sabrá que hacer, siempre sabe-sentencio ella.
En el callejón Diaggon, en el archiconocido y re modernizado Caldero Chorreante, un apenado y resignado Neville, consolaba a su esposa Hannah. Llevaban un par años de casados, de pura felicidad. De sentirse querido y adorado. Sólo un oscuro nubarrón, se cernía sobre su felicidad. No podían tener hijos.
Llevaban tiempo intentándolo, sufriendo la agonía de perder bebes, de saber que nada podían hacer, la paternidad se negaba a llegar. Sabía lo que para su adorada esposa significaba: dolor y frustración. El vacio maternal que era ocupado con exhaustivas horas en el negocio prospero de la taberna. Nunca suplieron las sonrisas o las travesuras de un niño esperado y que el destino se rehusaba a mandar.
Hannah sollozaba impotente. Las manchas de sangre habían llegado puntuales como siempre. Otra vez la vida le decía que no. Qué a ella no le tocaba eso de ser madre. Un golpe en la puerta de las habitaciones privadas de los Longbotton, los interrumpió. Neville atendió de malhumor. La joven encargada del turno noche le comunico la presencia de alguien conocido e importante. Por lo menos para él y para su abuela. El protector de las cazadoras estaba en la planta baja y solicitaba ser recibido. Le indico una respuesta a la empleada.
-Charlie Weasley esta esperando en la planta baja, quiere hablar con nosotros –le conto a su esposa. Se aproximo a ella y la beso en la frente-quédate acá, bajare a ver que quiere-el desgano que tenia, por reunirse con el protector, era evidente.
Ella asintió, secándose las lagrimas de sus ojos. Neville bajo y se dirigió hacia una de las salitas privadas de la taberna. Abrió la puerta y la poderosa presencia del protector se alzo sobre la estancia. Habían pasado ya muchos años desde la primera vez que supo el secreto de su abuela. La señora era una bruja y una cazadora, o asesina mágica. Herencia que le habría merecido el desprecio de la sociedad mágica, pero ella hábilmente lo había escondido. Su adorado abuelo la había amado con su doble condición mágica. Al tener un hijo varón, su descendencia de cazadora había terminado, los hombres nacidos de una hija de Diana, no tenían sus poderes. Por lo tanto, ni Frank Longbotton, ni él mismo poseían algún don heredado de su lado.
-Weasley, buenas noches –saludo escueto
El protector giro, lo miro directo a los ojos, observó las ojeras y las arrugas que se formaron en el contorno de sus ojos.
-Veo que vine en mal momento ¿Dónde esta Hannah?-indagó
Neville cruzo sus brazos sobre su pecho, mostrando su poca paciencia y su malestar. Él respetaba al protector, pero eso de andar husmeando en la vida de las personas, era muy incomodo e incorrecto.
-Ella esta durmiendo ¿Qué necesitas de nosotros?-le replico
Charlie no se enojo, ni se inmuto por el tono de voz, ni por la actitud de Neville. Él sabia lo que les estaba pasando, aun si Augusta no se lo comentaba, pero hoy los oráculos lo hacían portavoz de un mensaje de esperanza. Uno que involucraba a sus cazadoras y a unos jóvenes padres. Procedió a sentarse y a explicarse.
-¡Hazla bajar, que traigo un mensaje para ambos!
Neville gruño abiertamente, una voz interior poderosa, se alzaba y le advertía que no atacara al protector. Giró y abrió la puerta, se dispuso a buscar a su esposa. No necesito llegar a su habitación, ella bajaba a su encuentro. Él la beso nuevamente y le comento el motivo de la presencia del protector. Ella lo tomo de la mano y lo arrastro hacia la pequeña salita. Cuándo entro, Charlie se incorporó, devolviéndole el saludo .Se sentaron frente a frente, para hablar.
-Como le dije a tu esposo, hoy soy portavoz de un mensaje-dijo-los oráculos del santuario de las cazadoras, te han predicho Hannah-su mirada era profunda y seria-y también a ti Neville, los destinos los han elegido como los padres de una cazadora. De una que nació hace unos días y los necesita.
Hannah aferro su mano en el antebrazo de su esposo. Su pecho subía y bajaba lentamente, tratando de deglutir eso que le comunicaban. Era un sueño bizarro. Neville había quedado sin habla, pero fue el primero en reaccionar.
-¿Cómo es que nos eligieron? ¿De que bebe nos hablas?
Él los miro comprensivo, la empatía que había desarrollado durante años, le ayudaba a sentir lo que los demás sufrían; su vieja amiga, la diosa lo había ayudado a no volverse loco. Ese era un don preciado y peligroso.
-Se que no pueden tener hijos-aclaro-hoy murió una cazadora, tenia una hija de pocos días. La atacaron en Manchester, pudo trasladarse hasta San Mungo. Seguro buscaba al único medico mago amigo de las cazadoras: David Mellman. No llego a la puerta, la encontraron sin vida y junto a ella a su beba. Ella no será una cazadora común, por eso necesita el amor, el consuelo y por sobre todo necesita una familia. La pregunta es ¿quieren ser ustedes esa familia?
Hannah movió su cabeza hacia su esposo y acercándose a su oído le susurro: -creo que ella es nuestra, quiero conocerla, Nev-suplico.
Neville el abrazo emocionado, la vida le había dado muchas sorpresas, ahora le ofrecía una victoria. Se levanto y arrastrando a su esposa, anunció al protector.
-Vamos, de prisa.
Charlie sonrió satisfecho. Tomó su varita y conjuro un patronus, envio un mensaje a alguien que lo esperaba hace años.
Cuando llegaron a San Mungo, el llanto de la niña era insoportable. No había hechizo silenciador que los protegiera de sus alaridos. Grace trataba inútilmente de mecerla y calmarla su modo. Ella no tenia mucho contacto con bebes, y sus métodos eran un poco rudos.
-¡Beba! , shhhh.shhhhh.Callate, estas espantando a todo el mundo mágico…y me estas desobedeciendo, soy miembro del consejo de cazadoras, podrías estar en una junta examinadora ¿sabes que? Yo recordaría este día perfectamente.Diria: esa es la cazadora que lloraba mucho-amenazo inútilmente, la pequeña prorrumpió en un llanto más fuerte, si eso era posible.-mierda –dijo.
Continuo meciendo a la beba, la puerta se abrió y vio a David sonriendo con sorna, detrás de el había mas gente. El medimago entro riendo bajito:
-¡Por Merlín perdiste tu toque con los bebes!-se burlo sin piedad-pasen –invito
Neville y Hannah, avanzaron hacia donde estaba Grace y la niña. La cazadora los contemplo asombrada, ¿Qué hacían acá?-penso. Hannah se plato delante de Grace y pidió alzar a la beba. Cuando la tuvo en sus brazos y comenzó a mecerla sobre su pecho, ocurrió el milagro. La bebe se calmo, el llanto era un mal recuerdo.
Hannah la paseaba a lo largo del cuarto y le hablaba desde el corazón, sonriéndole, frotaba su nariz pequeña como un botón, la beba comenzó a reír.-Eres hermosa-musito-y si quieres puedes ser mi hija, mía y de Neville. Él será tu papá.Es un hombre hermoso, y valiente.-le contaba al oído.
Neville se ubico detrás de Hannah y conoció a la beba. Era pequeña y adorable, sus ojos eran de color castaño. La pelusa de cabello, mostraba un color caramelo. Le sonrió embelesado, sólo se había enamorado así una vez: de su esposa. Pero esta pequeña le había llegado al corazón de una forma extraña y maravillosa. Era su hija, lo sentía en el alma. No eran sangre de su sangre, pero si eran familia por elección. Hannah giro y se la paso.
Torpemente la acomodo en sus brazos, y comenzó a mecerla. La bebe reia, era como si se burlara de él, en su cara.-Eres hermosa pequeña. Muy linda, casi como tu mamá Hannah-dijo serio-la de pretendiente que deberé ahuyentar-proyecto el futuro.
Hannah se relajo, después de mucho tiempo al ver a su esposo en esa pose tan paternal. Una enfermera llego y le paso un biberón. Ella lo tomo y se acomodo junto a Neville para dárselo.
Grace y David estaban sentados en unas sillas en el pasillo. Ella se estaba recuperando de la emoción de haber visto el encuentro entre unos padres y su hija. Las lágrimas salían elegantes, por sus ojos.
-Eres una sentimental-dijo David, ofreciéndole su pañuelo-quien diría que la gran Grace Moody es una sentimental.
-Eres un capullo-reconoció ella, secándose las lagrimas y sonandose la nariz-no se ven finales felices todos los días. ¿Sabes donde esta Charlie?
-No lo vi, me aviso que llega mas tarde con alguien.
-Lo esperare-anuncio-no lo veo hace semanas.
David asintió y ofreció buscar una taza de café .Cuando regreso, mientras bebían el líquido, supo que había llegado. Alzó sus ojos y lo vio caminando junto a Augusta Longbotton. La vieja cazadora corría literalmente por los pasillos. Al llegar a la puerta extendió el brazo para tomar el picaporte. Giro y contemplo a Charlie, había miedo en sus ojos.
-Te están esperando Augusta, tu nieta, te espera-le recordó Charlie
-¡Si! –dijo emocionada-¡Gigi, soy abuela!-anuncio
-¡Felicitaciones!-saludo Grace-¡Ve a conocerla!
Charlie se acomodo a su lado, sonrió complacido. La abrazo posesivo y se dirigió a Mellman con una complicidad, poco usual entre ellos.
-Compruebo, que cuando trabajamos juntos, hacemos grandes cosas.
-¡Ya lo creo!-David sonrió cuando vio a su amiga junto a su protector-¡Deben venir a cenar uno de estos días!-se puso de pie y se despidió-Me voy, mi familia me espera.-los miro y tuvo esperanzas sobre ellos.
Charlie rozo su nariz junto a la mejilla de Grace, amaba a esa mujer que era su vida. Ella se acomodo sobre sus brazos, sin importarle que los vieran y comentaran. Entrelazó sus manos, en su mente un deseo tomo fuerza, más bien tomo impulso. Había llegado la hora de cambiar, de actuar. Hablaría pronto con Shacklebolt, su tiempo como directora de aurores había concluido, era hora de pensar en ella y en él. En un futuro juntos.
-Estas misteriosa Gigi-sugirió él
Sonrió dándole la razón-Espera y veras-se incorporo y lo llevo a la habitación donde se encontraban los Longbotton. Abrieron un poco la puerta contemplando un magnifico espectáculo. Augusta sostenía en brazos a su nieta, le relataba historias y disparatados planes para ella.
Alzo los ojos mirando feliz y plena a su protector-¡Gracias! –dijo-ahora puedo morir en paz.
Él rio de buena gana, Augusta lo sorprendía como siempre, desde la primera vez que la ayudo. Cuando le hizo tener su primera intervención. Allá en los años en que la guerra dio comienzo.
Neville se adelanto hacia donde estaban y les conto: se llamara Charlotte, en honor a su protector-ofreció su mano agradeciendo la intervención de Charlie-¡gracias, por ayudarnos a encontrarnos!
-Siempre es un placer ayudar a los Longbotton –afirmo el protector, atrayendo mas a su lado a Grace-los dejamos, seguramente cuando se sepan tendrán visitas y les lloverán ofrecimientos, disfruten de estos momentos.
Grace tiro un beso al aire a modo de despedida, cerraron la puerta y se encaminaron hacia el ascensor.
-¡Es increíble las cosas que ocurren!-comento-¡al fin son padres! Supongo que es como dice tu madre: hay que desear las cosas de corazón y ocurren-le sonrió seductora, mientras marcaba el botón de la recepción.
-¡Tu citando a mi madre, eso es increíble!-avanzo hacia el tablero y apunto con la varita trabando el ascensor-No nos vemos hace cuatro semanas, te extrañe-le insinuó, arrinconándola hacia una esquina-hay muchas cosas que contar ¿no?-bajo su cabeza capturando sus labios y poseyéndolos con fuerza. Sus manos bajaron hacia la chaqueta de cuero de Grace, quitándosela.Ella colaboro activamente en eso de amarse en lugares públicos.
-Creí que los únicos que lo hacían en los ascensores eran Percy y Audrey-emitió un gemido cuando él acaricio sin piedad una nalga y la acomodaba entre sus piernas.
-Es de familia, pero podríamos enseñarles un par de cosas mas ¿no?-dijo arremetiendo en la intimidad de Grace.
Ellos lo hicieron por horas…………
La primera intervención del protector, no fue azarosa. De ella se produjeron consecuencias en el futuro de varias personas, incluyendo él mismo. Los destinos no tejían su tela en vano. Ya se lo habían advertido a Diana.
El relato de Augusta estuvo plagado de angustias y tristezas. Tenía muchas cosas guardadas en su corazón de cazadora. Cosas que solo ella entendía...Algunas se las conto a Jane Goodlight y al viejo Ojoloco. Otras se las quedo para ella hasta ese día. Sintiendo la cálida presencia de Charlie Weasley le conto todo. Su estado de bruja y cazadora, el sentirse relegada, sentir que era una paria, aún cuando ella no era eso. Sólo su esposo la vio de otra manera. La amo así, cazadora y bruja. Formaron una familia, bendecida con la llegada del pequeño Frank. Su adorado hijo, con su llegada supo que su herencia como hija de Diana quedaba trunca, no le importo, amaba a su hijo. Él era grandioso, un gran mago, dijo. Un hombre justo, como Alastor.
Todo fue mejor cuando se agrego Alice, con su frescura y sinceridad. Una gran pareja, con ideales sin miedos.Valientes, muy valientes………..
Se enfrentaron al innombrable tres veces, cara a cara. Hicieron correr a los Lestrange otras tantas…..el llanto pudo mas, años de lagrimas solitarias. Salían desgarradoras, impúdicas, y en cierta forma liberadoras.
Relato la tortura. No lo sabia nadie, sólo Alastor y Jane. Sólo ellos. Era Hallowen, lord Voldemort había caído. Todavía faltaban algunos seguidores, pero los aurores se estaban ocupando. Ellos cayeron en una trampa. Los Lestrange los odiaban, estaban locos entonces como seguro están ahora. Bellatrix fanática y terca, Rodolphus soberbio y cruel.Rabstan, la cabeza del trio, frio y calculador. Él había ideado la trampa.
Horas de tortura, horas de agonía soportaron, no pararon hasta llevarlos a la locura. Cuándo lo supo era tarde. Esa vez se odio entera, cada milímetro de su ser, cada gramo de su fuerza sobrenatural. ¿Que clase de madre no puede proteger a sus hijos? Ella sola podría haber resistido a la tortura y haber tenido la capacidad de matar a los desgraciados. Ella sola.Solo vivió para cuidar de lo que quedo de Frank y Alice, y por el pequeño Nev. Neville era un gran mago, sus cualidades y talentos eran únicos, tardaron un poco en verse. Él, como hijo sintió cada dolor infringido hacia sus padres, la supuesta falta de magia, fue un trauma, aseguro Augusta. ¿Como no traumarse? ¡Squib!, esa palabra provocaba pavor en ella. Era un estado de desprotección total. Hasta que el pequeño dio muestras de magia. Ese día fue feliz y algo de la paz que siempre le pedía a la diosa residió en su corazón. Neville era un mago, uno con un don único para las plantas, relato.
-Según mi hermano es un amigo leal, siempre esta para ayudar a los demás.-le recordó Charlie-y es un chico valiente, estuvo en el ministerio, en la actualidad tiene algunas heridas por la pelea en la torre de astronomía.
Ella asintió con pesar, pero en sus ojos había orgullo, orgullo de ser la abuela de un nieto que había participado de dos escaramuzas contra los mortifagos. No es que no lo valorara, temía, temía mucho. El contacto de las manos de su protector entre las suyas, la alivio.
-Nunca olvides Augusta que eres una gran cazadora, una digna hija de la diosa. Lamento mucho el dolor que llevas en tu corazón.-le alzo la barbilla y la miro sonriente-puedes ayudar mas, únete a la orden, sirve la necesitado allí. Jane esta lejos, podrías aportar tu sabiduría y tus contactos-sugirió-pero antes deberías hablar con tu nieto, que esta escuchando atento tras esa puerta-señalo
Neville había escuchado cada cosa relatada por su abuela, tenía los ojos hinchados del silencioso llanto. Giró sobre sus talones y subió corriendo las escaleras. Al llegar a su cuarto hechizo la cerradura, trabándola.Toda la verdad le había sido revelada de golpe. Esos detalles que por años se había preguntado, todas las verdades que su abuelita había tapado. ¡Con que derecho!
Hizo caso omiso a los insistentes golpes que ella producía en la puerta, lo llamaba. Seria ingrato pero él estaba enojado, enojado por su trato y por todas las mentiras que le había dicho. ¡Cazadora! ¡Eso era! Cerró las cortinas tapando el sol de la mañana, la oscuridad inundo la habitación, pero no fue tanta como la que tenía en su corazón.
Grace se encontraba con su padre organizando su visita a la casa de los Dursley. Veía el mapa del pequeño suburbio, viendo los puntos débiles de vigilancia. Se había determinado que ella tendría el placer de darles los detalles de la huida. Su conocimiento y poder de camuflaje eran sumamente valorados. Miró de reojo a su padre que parecía estar en otro planeta, nuevamente, reflexiono.
-Un galleon por tus pensamientos –le dijo, no tuvo tiempo de escuchar la respuesta. Un patronus se manifestó delante de ambos. Un dragón azul magnifico y corpóreo, hablo:
-¡Ven a casa de Augusta, necesito tu ayuda!-la voz de Charlie era poderosa.
Padre e hija se miraron y asintieron, tomaron sus chaquetas y se trasladaron por red flu hacia su destino. Al llegar el espectáculo no fue de lo más agradable. Augusta lloraba y Charlie trataba inútilmente de consolarla. Grace llego hasta ella y mirándola a los ojos escucho el relato de lo ocurrido. Se incorporo y subió las escaleras hasta llegar al cuarto de Neville. Decidio actuar a su manera.
Golpeo la puerta unas cuantas veces-¡Abre Nev, soy Grace!-insistió con los golpes-¡Abre no seas capullo!-tironeo el picaporte y un destello le advirtió del hechizo empleado-¡No jodas muchacho, que no me ganas en eso de ser terca!
-¡Vete!-dijo Neville-¡no quiero verte Grace!-grito enojado
-¡Bien al menos hablas, estas vivo!-ironizo ella. Tomó su varita y aplico el contrahechizo, el picaporte destello una luz azul, estaba listo para abrirse. Cuando lo intento, se dio cuenta que además del hechizo Neville había cerrado con llave la misma-¡Te crees muy inteligente!-le grito-¡Abre de una vez!
El silencio le produjo rabia, cabeza dura, se dijo a si misma. Tú te lo buscaste, pensó.Tomo impulso y arremetió contra la puerta con una patada. La cerradura se quebró y la entrada quedo liberada. Ella entro y se encontró con Neville apuntándole con la varita.
-¡Baja eso, no seas idiota!, ¡sabes que te puedo desarmar antes que digas uno!-advirtió, caminando hacia él. No tuvo miedo, entendía su confusión. Cuándo estuvo frente a él hizo algo que lo desarmó. Lo abrazó y le dio un sonoro beso en la mejilla. Lo contuvo un rato largo cuando él expulsó sus demonios: la rabia, el dolor, la impotencia. Ella sabia de eso, la vida le había dado larga dosis de cada una de ellas. Cuándo él se tranquilizo, lo obligo a mirarla a los ojos-lamento no haber estado como amiga para ti. ¡Eres importante para mi!-puso su mano en su pecho, en el lugar donde el corazón latía con fuerza-eres como mi hermano pequeño.
Él solo atino a responder-No la quiero menos por ser cazadora, pero no me gusta que me mientan Grace-alzo su cabeza permitiéndose desplegar una mueca que se asemejo a una irónica sonrisa-yo la entiendo ,ella no pudo salvarlos, nadie pudo. Ellos sabían a lo que se exponían cuando decidieron ser aurores, de los buenos Grace. Sabían en que se metían, tú sabes de eso.
Ella asintió, claro que lo sabia. Toda su vida se podía resumir en ese lema. Él se libero de abrazo, arrojó su varita al suelo, no le importo dejarla por ahí.
-Supongo que deberé tener unas palabras con mi abuela-dijo secándose las lagrimas –te agradezco Grace, eres una buena amiga, sé que me quieres y te preocupaste de mi siempre. Eso no lo olvido. Pero ya estoy grande para que me besuques asi, como cuando era un niño-dijo avanzando hacia la puerta rota-giro hacia ella y le pidió solemne-pero ¿me podrías enseñar algunas cosas? así podre colaborar mas en el ejercito de Dumbledore.
Grace lo contemplo en silencio reponiéndose del impacto, su pequeño Nev había crecido. Eso le gusto mucho, era valiente un Gryffindor de la cabeza a los pies.- ¿Que quieres aprender?
-A defenderme con algo mas que hechizos-le explico-no quiero tener la destreza que tu ostentas y seguro mi abuela también, solo quiero saber cosas básicas para defender a los demás de lo que nos deparara en el año. Estamos solos sin Dumbledore-confió
-¡Muy bien pequeño Nev te entrenare en lo básico!-dijo ella tratando de aparentar tranquilidad-No será como cuando te enseñe a bailar, será mas duro.
Él alzo los hombros indiferente.-Sobrevivi a eso y soy buen bailarin, lo haremos bien. A propósito, ¿Qué es Charlie? ¿Porque mi abuela lo llama protector? ¿No cuidaba dragones?-interrogo implacable
Ella sonrió y se mordió el labio nerviosa-Sera mejor que te lo cuente Augusta.-vamos –invito extendiendo sus manos-bien serás el primero que entrene-declaro contenta-mi conejillo de indias.
-No soy un conejo-afirmo serio Neville
-No me hagas enojar que te agregare una cola esponjosa y blanca por unos cuantos días, muchacho-provoco ella.
En el salón de la planta baja, Ojoloco se encontraba incomodo en un rincon. Él y Charlie estaban juntos y casi solos, por primera vez en mucho tiempo. Maldita sea, pensó el mago, deberé hablar con el muchacho, explicarle; dijo.
Charlie evitaba mirar a Ojoloco, lo salvaba la presencia de Augusta y su deber de consolarla. Nunca había pensado que se pondría incomodo estando son el capitán Gibbs, porque para el siempre seria el capitán, el severo padre de Grace. El ausente. Había comprendido y perdonado las mentiras, reconoció interiormente que se debían una charla, una en donde no estuviera Grace. Decidió invitarlo usando la comunicación mental que tenia el protector con los guardianes.- ¡Capitán!-le comunico –Elija la hora y el lugar y nos veremos tenemos que hablar.
Alastor asintió aliviado, secretamente admiro la determinación y el coraje del muchacho, que era el protector. La llegada de Grace y de Neville interrumpió sus pensamientos. Augusta levanto su mirada y enfrento a su nieto. El camino hacia donde estaba ella, la enfrento tranquilo, la furia y las lágrimas habían desaparecido.
Beso su frente y suplico: ¡Nunca me vuelvas a mentir abuela!, ¡tu no!-la abrazo y la meció un rato largo, sin importarle quien estuviera. La vieja cazadora sollozaba impune. El alivio se hizo presente en toda la habitación. El perdón había ganado. Charlie se deslizo hacia la puerta, detrás de él lo siguieron los Moody.
Avanzaron silenciosos hasta la salida de la casa, una cierta incomodidad se instalo entre ellos. Alastor fue el primero en hablar.
-Creo que debo seguir con mis planes para la orden-su mirada se poso en ambos jóvenes, su única esperanza en estos tiempos tan difíciles-debo encontrarme con Shacklebolt para cerrar Grimmauld place. Debes ir a Prívate Drive.-saludo despidiéndose-¡buena suerte con tu misión! Es bueno verte Charlie-un destello los sorprendio, Alastor había desaparecido.
-Esa es su forma de hacerte saber que hiciste algo bueno, muy bueno hoy-acomodo un cabello suelto tras su oreja, sus dedos se deslizaron hacia la barba que cubría su amado rostro-ellos estarán bien, los ayudaste mucho.
Charlie asintió, y tomo su mano, entre las suyas, la abrazo y los traslado hacia un viejo parque. Cuándo ella se volvió hacia él para protestarla callaron sus insistentes besos.
-¿Qué debes hacer en Private Drive?-sus besos buscaron su cuello, aspiró el embriagador perfume de vainilla que solía usar Grace.
-Debo comenzar el plan de rescate de los tíos de Harry. Pronto deberemos rescatarlos y ocultarlos muy bien, el tema esta en convencerlos de que todo lo que pasa es verdad. Son unos muggles realmente prejuiciosos y odiosos-se sentó sobre el césped y contemplo los niños jugando a lo lejos. La brisa del aire le acariciaba el rostro, todo era calma, nada delataba la cruenta guerra que se avecinaba.- ¿Cómo te fue con Bill?-lo miro a los ojos , enfrentando sus temores, no sabia como reaccionaria el hermano de Charlie con la verdad.
-Se lo tomo mal, ya sabes no podía creer todo lo que le ocultamos por años. William Weasley se quedo realmente callado-sintió como ella reía con su comentario-pero acá esta lo realmente jugoso de la historia-señalo-los gemelos se aparecieron y me comentaron que lo sabían, no terminaba de salir de mi asombro ¿y quien se aparece y dice que lo sabe hace años? Ginny, la pequeña-prosiguió él relatando –debo decírselo a mi madre-concluyo-es tiempo que me enfrente a ella y le cuente todo.
Grace cerró los ojos con pesar, deseaba evitar un distanciamiento familiar, pero conociendo la actitud de Molly Weasley hacia su familia nada bueno podía salir de aquella charla.
-Podrías no decírselo todavía-sugirió-esta la boda de tu hermano, podrías arruinar la recepción -habia una suplica desgarradora en esas palabras. Charlie la entendió, pero no dio brazo a torcer.
-No, es hora, habrá consecuencias pero debe ser asi. Mamá debe enfrentar sus propios fantasmas.-sonrio seguro, exudando confianza y tranquilidad.- ¿quieres que te acompañe a la casa de los tíos de Harry?
-Seguro-afirmo Grace, la opresión en el pecho no se le iba, se increcentaba. Todos los malos presentimientos se hacían realidad. Tragó en seco, intentando en vano ocultar su estado de ánimo. Charlie la tomo de la mano y dijo con voz firme:
-Se que no la tenemos fácil Grace, pero no voy a dejar que tu amor se escape de mis manos nuevamente, ya paso una vez, no otra. Nunca mas-el mar azul de sus ojos la contuvo de protestar o argumentar en contra-No quiero excusas, ella debe enfrentarse a sus fantasmas. Nadie en mi familia piensa mal de tu tía Mary o de ti. No te lo digo siempre, pero eres mi vida. Una que seria un desastre sin que habitaras en ella. Le diste sentido a todo y cuando no estas acá-señalo su corazón-Me duele, así que deja de lado los temores que te inundan Gigi, ¡confía! Vamos a estar juntos, Max no nos hará daño-escucho un gemido de angustia brotaba de los labios de ella, la abrazo conteniéndola-no lo niegues, lo se. Tienes miedo que me mate.-completo la frase que ella temía expresar con claridad.-Nadie nos quitara nuestro amor. Sólo tú has sido capaz de escuchar a través del silencio y entenderme, amarme asi. Eres mi otra parte. Mi simetría.
Nunca el había expresado tanto y de una forma tan directa e impactante. Grace sentía arder sus mejillas y sus piernas se negaban a sostenerla, se apoyo sobre él, beso su cuello agradeciendo saberse amada y correspondida. Una rara paz la comenzó a invadir.
-¡Vamos!-invito, tirando de su mano-necesitaras ayuda con los tíos de Harry
-¡No será tan difícil!-dijo ella
-Me exprese mal, ellos necesitaran ayuda cuando pierdas la paciencia y desees matarlos-provoco Charlie.
Con cuidado se aparecieron a unas cuadras del vecindario Muggle. El verano, la quietud de la noche y la armonía de las casas, era la postal de la vida cotidiana y normal, que se llevaba en ese lugar. Para muchos muggles, nunca habría una realidad alterna que convivía con ellos y anunciaba peligro. Grace sabia que la orden había contenido y replegado a varios ataques a muggles y a squibs. Los mortifagos clamaban sangre, odiaban sentirse derrotados, su padre y ella habían sostenido varios encontronazos logrando que las escaramuzas no llegaran a ataques mayores. Grace sabía que el viejo león tenía un informante secreto, uno que le daba datos exactos, información que había servido para salvar incontables vidas. Incluido un ataque a la reina Isabel II.las reuniones eran en diferentes casas, por seguridad. Snape conocía demasiadas cosas de ellos, cómo para no olvidar ese detalle. Una cosa era cierta, la orden contaba con mas miembros y con diferentes informantes en diferentes lugares del mundo magico, los que los hacia mas rápidos y eficaces para enfrentar a los mortifagos, que también desplegaban sus tentáculos.
Llegaron frente a la puerta de la casa de los Dursley, Grace miro para ambos lados, comprobando que nadie estuviera chequeando sus movimientos. Charlie le advirtió de la presencia de una mujer. Petunia Dursley la contemplaba con ojo crítico. Sus cejas se levantaban preocupadas, sabias que ellos no eran muggles. Eran los otros, los que eran como Lily. Eran magos. Grace no se dejo intimidar, sonrió débilmente, saludo presentándose:
-Soy Grace Goodlight, mi padre Alastor Moody le envió una nota comunicándole mi llegada, él es Charlie Weasley, esta en al orden conmigo. ¿Podemos pasar señora es mas seguro dentro?-aclaro ella. Alzó los ojos y diviso la familiar figura de Harry que los miraba incrédulo atreves de sus anteojos.
-Déjalos pasar tía-dijo tranquilo después de mucho tiempo de encierro, sin tener mas compañía que su familia. Ver las familiares siluetas de Grace y de Charlie, le agrado. Se situó al lado de Petunia que había comenzado a chillar llamando a su esposo: ¡Vernon! ¡Vernon, ellos ya llegaron! ¡Ven acá!-dijo caminando hacia la cocina, escandalizada.
Grace entorno los ojos hastiados. Si antes tenía un mal concepto de esos muggles, ahora lo confirmaba. Charlie rio bajito susurrándole: ¡paciencia! La empujo suavemente hacia un sillón, donde se sentaron a esperar a los Dursley. Sonrio amigablemente mientras esperaban. Harry estaba mas grande, le pareció o mas maduro. Seria el dolor que pasa implacable por su vida, reflexiono. Ella sabia de la búsqueda que debería emprender, y no podía ayudar en nada. Su deber era reservarse para ser el plan B, la opción que Voldemort no se esperaba. Los pasos agitados y la presencia de los Dursley en pleno la saco de sus reflexiones. Frente a ella se hallaba un corpulento hombre que la miraba con temor y con asco.
-¿Usted es…?-pregunto intrigado
-Soy Grace Goodlight Moody, cazadora y bruja. ¡Vamos al grano señor Dursley! –Explico-he venido acá para informarles sobre la huida y sobre su situación durante el próximo año. Como sabrán el innombrable ha regresado, hace un mes murió Albus Dumbledore, ¿creo que usted lo conoce verdad señora?
Petunia cerró los ojos horrorizados, ese hombre, el mago que le había avisado y advertido de todo lo que sucedería. El amigo de su hermana y de ese anormal. Afirmó con su cabeza, pesarosamente. Algo en ella se encendio, el era un mago poderoso, casi tan poderoso como ese Voldemort. Si él estaba muerto, entonces ellos pronto lo estarían. Temió por su vida, y por la de su familia. Sollozó preocupada, ¡lo que ganaba por cuidar a ese mocoso mágico! Cuando ella decía que la magia traía problemas, realmente los traía. Escucho a la mujer, les relataba como debían poner sus cosas en orden. Cómo deberían decir que se tomaban un año sabático en familia. Vernon rezongaba, explicaba inútilmente que el director general de la fábrica no lo dejaría tomarse unas vacaciones tan largas.
-¡Si lo hará!, mañana recibirá una propuesta señor, deberá decir que si.-indico seria-hemos lanzado un hechizo sobre sus conocidos y amigos, nadie sospechara nada, su casa estará protegida. Se mudaran de país, algunos miembros de la orden los llevaran una casa segura, desde allí viajaran en traslador hacia un lugar. No estarán solos, mi abuela y mis primas, que también son cazadoras y brujas los podrán proteger.
-¿Porque tu familia esta exiliada?-pregunto el joven Dursley-¿algún problema legal?
Harry rio y se tapo la boca con la mano, Charlie respondió por Grace.
-Ellas al igual que ustedes están en la mira de alguien poderoso y cruel, con ellas estarán seguros y protegidos, las cazadoras viven para defender y cuidar al inocente.
-Ustedes están locos, quieren que acepte así como así, ir a no se donde, con unas delincuentes que me protegerán-el hombre alzo al voz y comenzó a gesticular furioso-¡No, de ninguna manera, iré!
-¡Ira aunque deba atarlo y empaquetarlo! ¿No se da cuenta de lo que pasa? ¿De las vidas que se exponen solo por su intransigencia? ¿Sabe cuanta gente ha muerto solo por oponerse al innombrable? ¡Ustedes no merecen ser salvados!-grito enojada Grace, se había levantado y le hacia frente Vernon Dursley-en diez días saldrán de Inglaterra y obedecerán en todo lo que se les diga-los señalo con el dedo, recalcando la orden
-¡Tranquila Grace!-dijo Charlie, se coloco a su lado dándole su apoyo. Harry también se había incorporado y se lo notaba molesto.
-¡Esto es tu culpa!-señalo Petunia-¡tu y tus padres!
-¡Nunca digas eso!-dijo Harry-nunca los insultes en mi presencia.-sus puños estaban apretados y rojos, conteniendo la furia.
Su tío abrió los brazos protegiendo a su esposa con su cuerpo, su hijo se hizo a un lado confundido.
Charlie se acerco a él apoyando su mano en su hombro, calmándolo .Si bien su rostro se mostraba calmo, él no lo estaba. Estando en esa casa pudo percibir todo el odio y el desprecio que sentían por los magos. Con excepción del joven Dursley al que notaba confundido, sus padres eran realmente repulsivos.
-Les daré unos días, para organizarse, recibirán otro mensaje anunciando la partida-dijo Grace, dando por concluida la discusión. Saludó a Harry afectuosamente y salió junto a Charlie. Caminó furiosa unas cuadras, se detuvo solo cuando advirtió al presencia de un automóvil .Charlie llego a su lado molesto.
-Cuando corres no hay quien te gane-dijo-casi te mata un auto Muggle.-le acaricio el corto cabello, estaba preocupado.
El sonido de la flecha corto el aire. Grace lo sintió y pudo apartar a Charlie de un empujón. Trato de tomarla con su mano pero calculo mal la distancia y sintió como se le clavaba en el hombro. Grito de dolor, tomó su varita y lanzo unos cuantos encantamientos escudos. Ellos salieron de las sombras, para atacarlos. Llevaban sus mascaras y apuntaban sus varitas hacia ellos.
Charlie cubrió a Grace y la llevo hacia un árbol. No estaban a salvo de los hechizos que se cernían sobre ellos. Sentía el dolor de la herida de Grace, la sangre brotaba manchando su chaqueta. Decidió provocar una distracción, algo que los alejase de ellos, de manera que pudieran escapar.
-Él esta con ellos-dijo Grace-Max – Quedate a resguardo Charlie-dijo resuelta. Su deber era protegerlo, suyo y de las demás cazadoras-saldré y lo enfrentare, tu cúbreme.
-Estas loca, no déjame distraerlos, mejor hagámosles frente juntos.-dijo aferrándose a su varita.-tengo poderes que no estrene-anuncio
Los mortifagos avanzaban seguros disparando a diestra y siniestra. Max Spencer los guiaba, los había encontrado, por un descuido. Casi mata al maldito pelirrojo. Ella y sus magníficos reflejos. Su rapidez, debió considerarla, el poder de mago aumentaba gracias a la magia que le daba el medallón de Takana. Debió matar a más guardianes, su magia era única. Un grito de advertencia vino de uno de los mortifagos. Alguien había sido herido por una cazadora, una que no era Grace.
Surgieron desde las sombras, varias mujeres de diferentes edades, todas armadas y exudando peligro. Todas furiosas. Atacaron sin piedad, contestaban cada disparo de varita. Max se concentro en ella, que los demás se jodieran, él tenia a su presa y no iba a dejar que escape. Los vio salir juntos, la contemplo herida y sonrió.
-Creo que falle, debo mejorar-dijo mirándolos con sorna-¡Que comience la diversión! –dijo disparando un avada hacia ellos. Este fallo contra un hechizo escudo.
Charlie lo enfrento, replegó cada hechizo .Sentía la debilidad de Grace, y sabia que era un blanco fácil, Max se aprovecharía de ello. Otros mortifagos la atacaron, ella respondió ágilmente, derribando a varios en el camino. Invoco a su katana y el sable apareció en sus manos. Sólo podía manejarlo con una sola mano, así que sus movimientos eran limitados. Les hizo frente a tres oponentes, blandió el sable con destreza apartando los hechizos. Llegó hacia ellos y no lo dudo, arremetió matándolos. No quiso mirar pero fue imposible no hacerlo. Con su katana había decapitado a dos mortifagos y herido de muerte a otro en el pecho. Grace temblaba de miedo, era la primera vez que asesinaba. Una luz verde le rozo el brazo, haciendo que reaccionara.
Giro y contemplo el horroroso espectáculo, varias cazadoras habían acudido al llamado de su guardián. Solo al sentirlo en peligro, su deber las llevo a Prívate Drive. Todas luchaban contra los mortifagos, vio a un par de chicas caídas, heridas. Se acerco sigilosamente hacia un mortifago que había decidido rematar a una.
-¡Muere como una perra cazadora!-apunto con su varita, pero su rostro cambio cuando esta salió volando por los aires. Giró y contemplo a Grace blandir su sable, sus ojos se abrieron con horror cuando diviso a lo lejos tres cuerpos de sus compañeros. Pero no tuvo tiempo de ver mucho mas, una silueta femenina poderosa, salía del sable de la cazadora y se abalanzaba sobre él .Se escucharon sus gritos cuando el espíritu de la katana lo devoro.
Grace se cerco hacia la cazadora caída y le tomo el pulso, la chica estaba viva, dejo la katana en el suelo y con su varita envió un mensaje a la orden. El patronus salió hacia la noche llevando su mensaje. Giro y los vio peleando. Frente a frente. Quedó paralizada sintiéndose incapaz de intervenir. Sudaba frio y sintió sus labios temblar. Charlie y Max continuaban enfrentándose, respondiendose hechizos, tras hechizos. El desprecio y el odio que sentía Max, era notorio. Con cada ataque de Charlie, el replicaba con otro mas duro, mas ingenioso, mas cruel.
El mortifago invoco un arma, en sus manos apareció la katana del viejo samurái. Charlie al reconoció y al instante supo todo. Se estremeció al ver el medallón de la esposa del sensei de Grace en manos de Max. Una rabia profunda lo movilizo, habían matado a un viejo amigo. Solo por rencores y por odios ajenos. ¿A cuanta gente más matarían?
-¡Vas a morir igual que tu tío, le harás compañía, en el mas allá!-Max ataco impiadoso, pero la rabia que sentía no era una buena conductora, la magia robada era fuerte y se descontrolaba .Quería matar al bastardo de Weasley, nada se opondría a ello. Sus mandoles fueron impresisos, algo lo desestabilizo, derribándolo torpemente al suelo. Alzó la vista y realmente contemplo a Charlie Weasley. No era el mago común que el conocía, ese hombre tenia un poder extraordinario, uno que él codiciaba. Arrojo la katana a un lado y se dispuso a saltar sobre Weasley para robarle sus poderes. Al hacerlo sintió como su cuerpo era herido por algo. Al caer al suelo, se palpo al costado, las vio. Dos flechas clavadas en su torso, dos flechas de diferentes armas. Dos cazadoras habían apuntado hacia él protegiendo al mago. ¿Que era él? Pero tuvo que dejar sus preguntas cuando advirtió que sus colegas se batían en retirada, los miembros de la orden del fénix aparecían y se sumaban a la lucha.
Gruño una maldición, y desapareció con rabia, su última visión era de ella junto a él. Peleando juntos. Enfrentandolo.
Grace jadeo ante el desastre que veía. Era como si una horda de barbaros hubiera arrollado todo. Él olor a muerte se hacia presente, inundandolo y contaminado todo a su paso. Sintió como él se ubicaba a su lado, y la besaba en la frente, sintió su miedo y supo que el también sentia sus temores. Charlie le susurro al oído:
-Esta bien Grace, tuviste que hacerlo, no había forma. No tenias alternativa.- observo a las otras cazadoras que habían acudido al llamado .Cada una de ellas debían dar su vida por él, protegerlo de los peligros. Las saludo con un gesto de su cabeza. Ellas se agruparon e inclinaron sus cabezas en señal de respeto. Saludaron a su nuevo protector.
-¡No hagan eso por favor!-pidió él-estas heridas. Le dijo a un joven que tendría la edad de su hermana Ginny. Le tomo el rostro y observo las heridas.Los cortes no eran superficiales, eran signos de un combate, de una pelea a muerte.
-¡Deja que la cure Weasley, tu cuida a las otras! - David Mellman, el medimago había llegado junto a otros miembros de la orden. Se dispuso a ayudar a limpiar el desastre.
-¡Hola pequeña!-saludo-Te voy a atender y a cuidar. ¡Quedate quieta!-dijo mientras examinaba a la joven cazadora herida.
Charlie se sentía turbado; esa chica casi había dado su vida por él. Sólo cumpliendo por su deber. El olor de la batalla se alzaba implacable. Se impregnaba en su piel .Escociendolo. Entre la gente el diviso y su alma se tranquilizo. Bill estaba junto a Alastor procurando distraer a Grace, para quitar la flecha que se alojaba en su hombro. Su rostro se volvió blanco cuando Alastor, con un movimiento experto se la quito. Su hermano le aplico un paño con alguna poción para las heridas. El alivio llego a ella finalmente.
Remus Lupin y Shacklebolt, limpiaron la calle, borrando cada signo de pelea .Los cuerpos de los mortifagos fueron incinerados y sus cenizas esparcidas en el viento. El orden debía restablecerse, los muggles debían seguir viviendo en su ignorancia. Se dispusieron a recorrer el perímetro de las cuadras del vecindario Muggle, borrando memorias, implantando falsos recuerdos. Nadie en el suburbio recordaría la pelea ni los gritos, ni el olor a muerte. Nadie sabría lo cerca que estuvo el mal de ellos.
Nadie, excepto una persona que había contemplado la batalla desde lejos. Dudley Dursley, el primo de Harry, se enfrentaba con la verdad. Después que la bruja y el mago se fueron de su casa, el los siguió .Debió correr bastante para ello. La chica era rápida (y linda) el mago no se quedaba atrás. Cuando estuvo a una distancia prudencial, se vino el desastre. Ellos salieron de la nada y atacaron. Los vio herir a la bruja y las vio salir de las sombras. Nadie parecía darse cuenta que estaba allí. Que él veía todo y su mundo cambiaba drásticamente.
La batalla que había presenciado, era cruel y sangrienta y se había desarrollado a cuadras de su casa. Cerca de casas de familias que el conocía. Le costo reaccionar y ponerse en movimiento, debía regresar a su casa. Una necesidad imperiosa de abrazar a sus padres, de comprobar que estaban vivos, lo embargaba. Pero era más poderosa aun la necesidad de disculparse con Harry. ¡Todos esos años burlándose y despreciándolo y el tipo tenia razón en todo! Se sintió avergonzado. El problema es que no sabia como decir lo siento.
Grace contemplaba como Charlie interactuaba con las otras cazadoras, se sintió orgullosa. Hacia rato que estaba en eso, cuando David se dispuso a revisar su herida.
-Deberé vendarte ese hombro-palpo la herida, buscando saber cuan profunda era-el que disparo no tenia buena puntería
-Era Max-recordó-Max y su locura, saliendo por las calles a cazarme a mi o Charlie. Le da lo mismo, pero nos quiere muertos.
David continúo aplicando las curaciones a su amiga. Le pesaba saber que Max estaba suelto y sediento de venganza.
-No te culpes, no te permitas eso-le reclamo.
Él musito un débil: esta bien.
Alastor se paseaba controlando que todo quedara bien. Se acerco a Charlie quien se despedía de la última cazadora. La muchacha se marcho contenta. La magia del protector se sentía, se dirigió a él brevemente.
-En una semana iré a verte. Debemos hablar de muchas cosas-se situó a lado de Charlie-Sera mejor que regresemos, antes de que debamos seguir borrando memorias, acompañanos a casa, si quieres –invito.
Charlie acepto, se sentía un poco incomodo ante Alastor. Todavía no podía asociar la imagen del solitario auror, con la del padre de Grace. Seria cuestión de acostumbrarse. Todos los miembros se retiraron, desapareciendo de a poco. Llegaron a la casa del roble, fueron recibidos por una preocupada elfina. Twiggy chillo cuando vio a su ama herida. Grace fue instalada en su cama, Charlie se quedo junto a ella. Acomodando las mantas, y situándose a su lado. Era la primera vez que él estaba así de cerca, contando con la aceptación de Alastor.
-Él esta loco-afirmo ella-no se detendrá-la voz sonaba nerviosa, ella se retorcía en la cama. Incapaz de encontrar descanso. Demasiadas cosas había experimentado, muchas de las cuales todavía la tenían intranquila, y alteraban su conciencia.-hoy mate, Charlie, asesine gente-se incorporo y lo miro asustada.
-Lo se –dijo él-Grace, no pienses en eso ahora-abrazo fuerte queriendo borrar todos sus dolores y preocupaciones. Todavía quedaban temas que hablar, esperaba que la mañana trajera sol, aire nuevo. Algo que ayudara a mitigar la angustia. Se atrevió a confesarle- hay algo que debes saber, cuándo me enfrente a él vi el medallón de Takana, él lo mato.
-¡Mierda!-maldijo ella, aferrándose con fuerza a la manta.- Debí suponerlo, que magia mas grande y mas codiciada que la de un guardián. Eso quiere él, poder.- Sintió como su guardián la calmaba, la adormilaba. La ayudaba a evadirse. El amanecer llegaba desplegando sus primeras luces. Sus ojos le pesaron, el sueño la reclamaba. Se acomodo entre los brazos de Charlie y se durmió profundamente. Buscando olvidar por unas horas todo el horror vivido. El recuerdo de haberse enfrentado al mal, que quería caminar impune.
Él no pudo dormir, descanso al lado de Grace, era una experiencia sublime esperar un nuevo día junto a ella. Los recuerdos de la batalla estaban en su piel. Eso era lo que sentía ella cada vez que enfrentaba con un enemigo. Eso era lo que sentían y sufrían, todas ellas, sus chicas, las que debía proteger de alguna forma. La respiración de Grace lo embriagaba. Ella lo volvía loco. Amarla tenía un precio alto, que él debería pagar. Aunque en eso se le fuera la vida.
Tenía ante si un dilema que resolver, hablar con su madre exponiendo su verdad. Los tiempos que corrían eran duros y él sabía que ella estaba llena de miedos y de dolorosos recuerdos. Sin embargo el tendría que revelarse como lo que era, Un guardián y él protector. Absorto estaba en sus pensamientos, cuando sintió agitarse una hoja, se incorporo y la tomo. Colgaba de un tablero en la pared, allí junto a viejas fotografías y notas del profeta, yacía el edicto que declaraba a Grace fugitiva .Una prófuga. Una muy codiciada.
Acaricio su rostro, deteniéndose en cada faceta del mismo. Era hermosa y suya, deseo que el destino no los separara mas.se despidió de ella con un beso en los labios. Bajo la escalera y se encontró con Alastor, sentado junto a la chimenea, bebiendo un trago.
-Insomnio-explico él.- ¡Acompáñame!-invito, dirigiéndose hacia la mesita donde se encontraban las botellas y licores. Sirvió un vaso generoso.
Charlie accedió, quería hablar de un tema con el capitán Gibbs. Uno que le martillaba la cabeza.
-Grace asesino a cuatro mortifagos, sola-su mirada se poso sobre Alastor que servía el dulce líquido. Vio temblar su mano experta.-no lo dice pero esta aterrada y Max cada vez esta mas cerca. Eso no terminara bien. No hasta que ellos terminen lo que empezaron.-acepto el vaso que le dio Alastor resignado tomo un trago, pero el liquido no lo reconforto.
-Hablare con mi hija sobre lo que sucedió, fue mi culpa, deben haber colocado algún hechizo rastreador sobre ella-meneo su cabeza pensativo-cuatro mortifagos. Cuatro vidas, malas, pero vidas al fin.
-Si ella no los mataba, la mataban. No hubo opción-apresuro el ultimo trago-yo la necesito en mi vida, nadie nos separara-declaro serio.
Alastor, no pudo ni replicar, ni hablar. Todas las palabras estaban atoradas en su interior. Cómo decirle que lo entendía, en todo. Que compartía con él más similitudes que las que jamás pudieron imaginar juntos. Solo atino a decir.
- Cuando despierte, yo la escuchare cuando pida respuestas. Se lo horrible que es matar a alguien, por mas desgraciado que sea.-él parecía absorto en el tiempo. Recordando al único mortifago que había destruido no solo su rostro, sino su vida actual. Era la sombra sobre su hija, la espada de Damocles pendiente sobre el cuello de Grace. La espada se llamaba Max Spencer.
Charlie se incorporo, dejo el vaso en una mesa cercana y se despidió. Alastor se acerco y le tendió su mano, como tantas veces, pero esta vez fue diferente. Eran casi familia. No en lo legal pero si en sus corazones.
-¡Te veré pronto!-aseguro Alastor
-Lo estaré esperando-respondió Charlie. Salió al jardín y desapareció en un destello de luz blanca.
Apareció, en la entrada de la madriguera, el hogar familiar. Abrió la puerta y recorrió la habitación .Todo estaba bien, la mesa puesta para el desayuno.se escuchaban ruidos en las escaleras. Supo que eran su padre y su hermano bajando .Bill lo saludo cómplices padre lo miro serio por un instante. Luego esbozo una sonrisa y despeino sus rojos cabellos cuando paso a su lado.
Se sentaron a desayunar, tomaron su café matutino, entre medio de charlas y comentarios, sobre el ataque en Private Drive. Tan absortos estaban que no se dieron cuenta de la presencia de Fleur. Esta se acerco nerviosa y alterada.
-Algo le sucede a Molly-dijo con su acento francés-esta egtgaña, suban a veg que pasa, lloga sin cesag.
Charlie, tuvo un extraño presentimiento, subió los escalones de dos en dos, abrió la puerta del cuarto de su madre y la encontró llorando, aferrada a un viejo almohadón, susurrando un mantra.
-¡Otra vez, no, otra vez no!-sus manos estaban blancas del esfuerzo de estrujar el almohadón. Alzó sus ojos y miro a su hijo, a su Charlie y un grito desgarrador salió de su garganta.- ¡TU NOOOOOOOOO! ¿PORQUE? ¿DIME PORQUE? ¿QUIEN ES ELLA? ¿QUIEN TE HIZO ESTO?-se incorporo para abrazar protectoramente a su hijo-¿dime quien fue?
Él sintió como su padre y su hermano se retiraba llevándose a una confundida Fleur. Charlie tomo las manos de su madre, fuertemente y las acerco a su boca con devoción. El rostro de su madre era un retrato desgarrador. El alma le peso, ella lo sabia. Sabia que él era un guardian .La ayudo a sentarse en la cama. Acarició su piel, y sintió sus arrugas, esas que se habían formado tras años de dolor, sacrificio y felicidad. Sacando fuerzas de su interior hablo con la verdad.
-Si mamá soy un guardian, igual que el tío Fabian, igual que Alastor.-susurro, pudo sentir como ella clavaba sus uñas en la manta de la cama-soy el guardián de Grace Goodlight.
Un aullido de rabia y dolor broto de los labios de Molly. Lo contemplaba incrédula. No podía ser cierto, no ella, no una Goodlight. No otra vez.No. Él develo todo.
-Soy el guardián de Grace, mamá. Ella es mía y yo soy suyo. Nos pertenecemos. Somos un solo destino.-seco sus lagrimas, sintiéndose culpable con cada palabra-la amo, la necesito para vivir. No puedo decirte lo mucho que siento el dolor que te causo. Pero la historia no tiene porque repetirse.-la calmo inútilmente-todo es diferente ahora.
-No, por supuesto que no-le reprocho –ella es una cazadora y tu un guardian, es lo mismo. ¿Que pasara cuando te maten? ¿Sabes de quien es hija no? ¿Piensas que él no tuvo enemigos? Te miro y veo a mi hermano diciendo las mismas palabras, repitiéndome que no me preocupara. ¡Y se murió Charlie! Se murió-las lagrimas brotaban a raudales, el llanto era histérico.- ¡Fabian ya no esta vivo y ella si-replico.
-Mamá, no es igual porque soy diferente que mi tío, mi historia es diferente.-seco las lágrimas que seguían saliendo, rebeldes. Nunca supo como articulo la frase completa.-Soy el protector de las cazadoras, mamá. Soy el nexo con la diosa. Ellas darán su vida por mí, y yo las cuidare. No porque deba, sino porque quiero.-su voz sonó resuelta y firme, sus ojos azules estaban oscuros y emanaban un extraño poder, un aura diferente-no quiero lastimarte con más mentiras, pero esto que te conté soy yo. Soy tu hijo aun, el que cuida dragones, el que te acompañaba en las tardes cuando te gustaba tejer al lado del fuego. Él que limpiaba el jardín de los gnomos. Soy tu Charlie mamá. Eso no lo cambia nadie-relato él. La abrazo y meció entre sus brazos un buen rato. Molly ceso lentamente su llanto. Tomó el rostro de su hijo entre sus manos, recorrió cada parte de el. Cada trocito de piel que habían creado junto a Arthur, ese era su hijo, Charlie, no era un guardian, no era el famoso protector.
Lo beso en la frente, musito contrita:-De verdad deseo que seas feliz hijo, que tengas una vida normal. No te deseo esa maldición de estar ligado a una cazadora.
Comprendió que, Molly no iba a cambiar de parecer así de rápido, todo llevaría su tiempo. Tendría fe en el futuro. Ella era su madre y nunca lo había decepcionado. Pero eran muchos años de guardar rencores, de malos entendidos, de achacar culpas a la herencia de las cazadoras. Sus tíos nunca regresarían a la vida. Ella debía aprender sobre el camino del perdon. Sabía que la reconciliación con las Goodlight se veía imposible. Por ahora.
Arthur se situó al lado de Molly y le acaricio la espalda, reconfortándola. Le hizo señas a su hijo para que se retirara, ahora le tocaba a él .Charlie se resistió al principio, pero entendió que no podía hacer mas. No era el tiempo todavía. Subió a su cuarto, el que compartía con Bill, se tendió en su cama, profundamente mortificado.
Sentía que había herido cruelmente a su madre, peor que su hermano Percy, que se esmeraba por alejarse y diferenciarse de su familia. Una voz conocida lo saco de sus pensamientos morbosos.
-¡Hola Charlie!-dijo la diosa. Diana estaba sentada sobre la cama de Bill y sonreía débilmente, su cabello rubio resplandecía como oro liquido-¿Las cosas no van bien, verdad?-dijo tranquila-ven amigo, necesitas un paseo.-tomo su mano y desaparecieron de la madriguera. Ella lo llevo al viejo templo, a un jardín salvaje, lleno de flores .Caminaron un largo rato sin hablar. Pequeñas mariposas revoloteaban acá y alla, una suave brisa refrescaba el ambiente, ciervos pastaban tranquilos a lo lejos. La diosa contemplaba el paisaje tranquila.
-Ella lo entenderá Charlie, no ahora pero en algún momento lo hará.-desplego su magia y atrajo hacia ella un grupo de cervatillos.Estos se acercaron a la diosa reclamando atención, ella reía con frescura, como una niña.
Mirándola, Charlie no creía que estuviera frente a la madre de todas las cazadoras. Sabía que ella había concebido a sus hijas como un regalo para los mortales. Él lo sentía asi, como deseaba que su mamá sintiera eso.
-Entiendela, ella perdió mucho. Ellos eran parte de su vida. No fue justo-dijo acariciando la cabeza del cervatillo mas pequeño.
-No, no fue justo, pero eso no le da derecho a despreciar a las Goodlight.Mary no tuvo la culpa de no morir, Grace no tiene la culpa de haber nacido en esa familia.-protesto
-Alguien esta perdiendo las esperanzas-canturreo la diosa
Él la miro con un poco de fastidio, aceptó la verdad. ¡Si! él no tenía muchas esperanzas que su madre cambiara con respecto a Grace y su tía. Tomo un guijarro del suelo y lo arrojo lejos, con rabia. Su mirada cristalina, tenía angustia. Continuó arrojando guijarros hasta que se quedo sin provisiones. Diana se hallaba sentada, pensativa.
-Nunca le dijiste a tu madre que en tu varita se halla la esencia de tu tío Fabián-se acomodo para mirarlo mejor.
-No pude, estaba muy emocionada –bajo la cabeza triste-creo que la herí mas de lo que pensaba. Ni siquiera mi hermano Percy logro hacerla llorar como lo hice yo.-murmuro, sentándose al lado de la diosa.
-Las cosas serán difíciles para las cazadoras-comento ella-el enfrentamiento entre los mortifagos y mis hijas, solo será una parte de la guerra. Necesito que te cuides Charlie-dijo, seria y angustiada, sus dedos desprendían el césped del suelo, en pequeños trozos.-Max te quiere muerto y no para hasta lograrlo.
-Grace opina lo mismo, pero no voy a huir .Cuando Max Spencer me enfrente, voy a estar allí sin ninguna de mis chicas para hacerle frente.-declaro solemne.
La diosa dio un largo y desesperanzador suspiro. Temía por su protector, le tenía afecto. En toda su vida, nunca supo lo que era compartir con alguien, reírse de cosas tontas. Enfrentar defectos .Gracias a la maldición de Hera, ella tenía protector, y tenia un amigo. Los destinos le habían hecho una advertencia, debía mantenerse alejada de ese conflicto, pero no podía. Siendo sincera, en realidad, no quería apartarse. La responsabilidad sobre sus hijas cazadoras le pesaba más que nunca. Gracias a Charlie. El tiempo pasó y él decidió regresar a su hogar. Necesitaba volver a ver a su madre, enfrentarse por última vez.
Se despidieron con Diana casi en silencio. Un silencio que estaba lleno de promesas y consuelo, como solo sabe darse los amigos.
Cuando regreso, se hallo en su cuarto, resuelto camino hacia el cuarto de su madre. Abrió la puerta y la contemplo durmiendo, las lágrimas habían dejado sus huellas, en su rostro. Se acerco silencioso, bajo hasta estar muy cerca del rostro de su madre y lo acaricio. Desde su mente proyecto sus pensamiento, no podía hablar, no quería decirlo en voz alta. Así que probo comunicarse con su mente.
-Te amo mamá y entiendo que no quieras a Grace, ni te guste mi rol en su vida. Pero un día me preguntaras y te contare sobre como nació nuestro amor. Algún día la veras como la veo yo; y conociéndote, la amaras. Con sus defectos y sus virtudes la amaras.-su dedo recorrió la huella impune que había dejado las lagrimas-cuando supe que era su guardián, mi vida cambio para bien. Eso que yo siento es lo mismo que sientes por papá. Ella fue la única que llego a mi alma. Lo que siempre lamentare es haber permitido que me la arrebataran, una vez.-se dedico acariciar el cabello encrespado-algún día mamá….-prometio-algun día, nos entenderás.
Se levanto y bajo al jardín, encontró lo que buscaba en la vieja escobera. La luna iluminaba su fornida musculatura, comenzó a realizar una vieja tarea que sus hermanos detestaban, y a él lo relajaba: desgonomizar el jardín. Puso en eso todo su tezon, asi lo encontró su padre cuando regreso del trabajo.
Arthur no lo molesto con comentarios ni pidió explicaciones, él sabía la lucha de su hijo, también confiaba en sus decisiones. Le ofreció una cerveza y se la bebieron en un silencio cómplice.
Max Spencer Rosier, experimentaba en carne propia el dolor de las malas decisiones. Lestrange se esmeraba en aplicar cruciatus con rigor. Pero él estaba decidido a no demostrar cuanto lo debilitaba la tortura. Al llegar a Malfoy mainor, Voldemort se entero de su pequeña y frustrada escaramuza con su ex esposa.
También se entero de los cuatro mortifagos muertos por mano de la cazadora. Su rabia salió a borbotones, su mano se alzo poderosa inmovilizándolo, causándole todavía mas dolor del que se pueda imaginar. Su cuerpo fue arrojado hacia un lateral y dejado para ser ajusticiado por Lestrange. Poco le importaba que lo torturaran, él llegaría a su meta: vería a Grace muerta y al viejo león derrotado por eso.
Cuando el mortifago finalizo las horas de torturase alejo satisfecho de haber cumplido con su deber. Rodolphus se reunió en una habitación con Dolovoh y con su hermano. Todos estaban cansados de la molestia que se había convertido Max Spencer .Sus altanerías, lejos de parecer graciosas y efectivas, complicaban las misiones y los planes de todos. Dolovoh había propuesto exponerlo de a poco, demostrarle al señor tenebroso cuan inestable era. El problema radicaba en que Max resistía más de lo que ellos estaban dispuestos a esperar.
-¿Como quedo? –Pregunto Dolovoh-¿Resistió?
Rodolphus se alzo de hombros fastidiado-es mas fuerte de lo que creímos, debemos cambiar el plan-se apoyo sobre una silla. Su mirada destellaba odio. Deseaba terminar con el maldito bastardo por algo más que pura antipatía. Bellatrix estaba dejando huellas de su infidelidad, se la estaba restregando en la cara, humillándolo delante de todos.
-Hay misiones más importantes que acabar con Rosier-recordó Rabstan-pronto la orden extraerá a Potter, y deberemos actuar. Podría sufrir un accidente si participa de esa misión-una siniestra sonrisa se poso en su rostro.
-Si podría ser la solución final-concluyo Dolovoh, el malhumor y la frustración hacían mella en él. Descubrió que Mary había ocultado a sus hijas de una forma muy efectiva. Le había quitado poder para amenazarla.
Algún día Mary, pensó imaginando el futuro, algún día serás mia, solo mía.
Continuaron hablando y detallando su siniestro plan para atacar a Potter. Lucius sonrió satisfecho, estaba en los pasillos secretos de la mansión, oculto detrás de un cuadro escuchaba todo sin perder detalle. Se complació al saber que le podía llevar a Alastor más información para que él pudiera contraatacar. Camino hasta llegar a su habitación y tras comprobar que no lo espiaban, abrió el libro mágico que le serbia de enlace con el viejo auror.
Deposito un papel con la información recibida y espero. Lejos de allí en la casa del roble se desarrollaba una triste despedida.Twiggy, la querida elfina partía hacia una misión secreta, con un destino conocido: Hogwarts.Las cocinas del colegio la esperaban.Se hallaban en el estudio de Alastor, los tres reunidos, en un estado de pena absoluta. Twiggy sollozaba sin cesar, toda una vida sirviendo a la casa de las cazadoras y ahora debía abandonarlos. ¡Ella, una elfina eficiente!
-¡Señor, estoy preocupada! ¿Quién le hará sus platillos favoritos? Usted sabe que la señorita Grace no cocina bien, quema todo lo que toca-imploro-déjeme que me quede a lo, como le prometí al ama jane.
Alastor se inclino con un profundo respeto hacia la dulce elfina, y le sonrió tranquilizándola:
-Twiggy eres única y lo sabes, para nosotros eres parte de la familia. Te preocupas de nuestra vida y de mi casa con amor y eficiencia. Pero hoy debo pedirte que asumas un compromiso mayor. Partirás a Hogwarts, no solo a cocinar y a limpiar, iras en una misión, una misión elfica-explico mirándola directo a los ojos, la elfina se irguió, mas derecha aun, dispuesta a escuchar toda la explicación-mi hija hizo una promesa a su antigua jefa de casa, iras a cuidar a muchos niños del mal que se avecina, te pido que uses tus poderes y tu entrenamiento junto a las Goodlight para ayudar a los estudiantes.
La elfina bajo la cabeza apesadumbrada, ella no quería irse a otro lugar, pero tenia un deber sagrado con la familia, y el honor era todo para su raza. La entrega a sus amos era absoluta. Asintió y procedió a quitarse su delantal con el emblema de las cazadoras. Grace le entrego ¿un trapo? Con el emblema del colegio, se acomodo el mismo a su cuerpo, la tela no era mala, pero no había punto de comparación con la tela del que usaba siempre. Tomo su capa azul y se la calzo sobre los hombros. Percibió en su joven ama un leve movimiento de cabeza, negando el uso de la misma.
-No querida, debes dejar tus pertenencias, los elfos en Howgarts no usan nada propio-extendió su mano pidiéndole la prenda, ella se la quito y se la dio con pesar-el collar de perlas también, por favor-dijo seria.
Twiggy se llevo la mano a su cuello y las lágrimas fueron llanto, no se despegaba de su collar desde que era una joven elfina. Era un regalo de la madre de Grace, Holly.Ella se lo había dado como muestra de que era un miembro más de la familia, una Goodlight.
-Por favor, entrégalo Twiggy, es por tu bien, si Snape ve ese collar y su sello, sabrás que estas relacionada con nosotros-Alastor se acerco a ella y le desprendió el collar de su cuello-lo guardare con muchos hechizos protectores en nuestra caja fuerte-le ofreció un pañuelo blanco.-no sufras pequeña, Grace y yo también te vamos a extrañar, pero sabes, no iras sola a Hogwarts, un amigo te llevara allá.
-¿El joven Harry o su amigo Ron?-pregunto sonandose la nariz, que se torno colorada por el llanto.
Un poderoso fogonazo verde en la chimenea, anunciaba que alguien, llegaba vía red flu. Dos siluetas se hicieron presentes. La profesora Sprout y un excéntrico elfo, saludaban amigablemente.
-Profesora, le presento a Twiggy, nuestra elfina, ella estará designada a Hogwarts, Twiggy ella es la profesora Sprout, jefa de la casa Huffplepuff, será la encargada de introducirte en el colegio y el es Dobby un elfo domestico, trabaja en Hogwarts.
La elfina, miro a su colega, y levanto una ceja de asombro, al mejor estilo Goodlight. Examino cada parte de su extraña vestimenta, llevaba unas cuantas medias de varios colores en la cabeza, el elfo le sonreía amigablemente, todo en él era calido. Provocaba ser su amiga. Decidió bajar la guardia y acercarse a él.
-Twiggy Goodlight-se presento.
-Dobby-le contesto e inmediatamente pregunto-¿llevas apellido? Que bien, yo no tengo, pero soy un elfo liberado. Dobby trabaja y le pagan. Nunca encontraras una casa mejor que Hogwarts. Los elfos tenemos un hogar allí.-le relato, sus ojos brillaban felices. Su voz era sincera y sus palabras sencillas describían, lo que representaba el colegio para muchos. Magos, sangres sucias, squibs, mortifagos, cazadoras. Hogwarts era el único hogar de muchos conocían.
Él le extendió su mano la invito a seguirlo, Twiggy se la dio y ya no se sintió desamparada, ni sola. Se despidió mas tranquila de sus amos y llego a Hogwarts. La calidez del mismo la cautivo. Dobby la presento en la cocina e inmediatamente comenzó a trabajar. Una siniestra figura se presento en el despacho de la profesora Sprout. Amycus Carrow se acerco hacia donde estaba ella, buscaba intimidarla y reducirla.
-Usted debe ser la profesora Sprout, soy Amycus Carrow –camino alrededor de su despacho, mirando y examinando todo .Sus ojos se posaron en una descolorida fotografía de Grace Goodlight, la quito del muro conmemorativo y leyó el artículo del diario mágico. Relataba la exitosa misión de la cazadora par el ministerio. Sus ojos brillaron con codicia, recordando, el placer que sintió al torturarla. Rio siniestramente, pensando en los planes del futuro.
La profesora Sprout se controlo, sentía temor, pero se obligo a hacerle frente a no demostrarle cuanto miedo le provocaba. Tuvo suerte que el mortifago decidió seguir su camino ensimismado con sus pensamientos. Cuando lo supo lejos, se relajo. Agradeció a Merlín y a Circe, saber que Twiggy, la elfina de la cazadora estaba allí, para ayudar. Nunca se sintió tan protegida como esa vez. Su vieja alumna no el había fallado. Solo había que confiar.
Cuando los nuevos profesores le fueron presentados, conoció a sus nuevas autoridades. Severus Snape era el nuevo director y los Carrow los nuevos profesores, de artes oscuras y de estudios muggles. Fue simple para muchos de ellos, cuando hicieron frente y mostraron cuales serian los bandos. Solo Horacio Slughorn estaba dubitativo, pero la patada poco discreta de madame Pince, lo obligo a retroceder y a colocarse de su lado. Los frentes de batalla habían sido dispuestos. Snape les describió la planificación para el año escolar. Podía ver y palpar el desprecio y el odio en los ojos de cada uno de sus colegas. Pero él era un hombre de palabra, él debía a Dumbledore su vida. El firme propósito de esta vida pronto se cumpliría.
Después de la reunión, vigilo los pasillos del colegio, cuando se dio cuenta había llegado a la cocina, decidió pedirles a los elfos una taza de te bien cargado. Esperaba sentado, cuando al reconoció. Sus penetrantes ojos se encontraron con la elfina. Él se alegro interiormente de que ella estuviera allí. Era bueno tener aliados. Recordó a su alumna, Grace Goodlight. El plan B, solo ella se habría preocupado de cuidar a los alumnos a su manera. Él apostaría sus galleons a que esa elfina era mucho más de lo que la túnica con el blasón de Hogwarts mostraba.
La saludo con la cabeza, haciéndole saber que su secreto estaba a salvo con él. Esa noche Twiggy lloro. Extrañaba su casa, sus muebles, sus perlas. Pero por sobre todo extrañaba a su familia. Sus pensamientos divagaron desde el amo Alastor, a la señorita Grace, sin olvidarse de las princesas y la señora Jane que estaban ocultas lejos.
Seco sus lágrimas con el dorso de la mano, ella no lloraría más, después de todo, no era una elfina común, ella tenía una misión. Era el legado de la cazadora para Hogwarts. Trato de recordar quien era el mago que la había reconocido en la cocina. Todos los elfos lo habían servido diligentemente, pero por comentarios de Dobby y de otros, pudo saber que ese mago, servía al mal. Algo no encajaba en esa descripción, ella veía mucho dolor en su mirada y una gran determinación. El amanecer le anuncio un nuevo dia. Pronto llegarían los alumnos. Ella debería mostrar lo que era y para lo que había sido entrenada.
Alastor y Grace también saludaron la mañana, les fue imposible dormir. La ausencia de su elfina pesaba. Pesaban también otros temas, como el ataque a Prívate Drive. Y las muertes producidas. Ella comenzó a relatarle a su padre sus sensaciones.
-No se cuando lo hice, no tengo registro, trato y trato de recordar el momento-se estremeció de solo pensarlo nuevamente-pero solo veo sus rostros borrosos, siento su maldad .No siento remordimientos papá-hubo un acentuado temblor en su voz-le hice honor a mi herencia de asesina.
-No, Grace, no digas eso. No eres una asesina que mata solo por placer. Fueron circunstancias poco afortunadas, eran ellos o tú. Elegiste, estabas en una pelea a muerte, las cosas en ese momento son blancas o negras-dijo recordando sus propias experiencias-tienes código, nunca permitas que te lo nieguen. Si tu pudieras los habrías llevado a la justicia como hiciste con muchos-le recordó-esta es una guerra hija. Habrá muertos. Debes preservarte para tu misión.-su ojo normal le ardía, las lagrimas querían salir, pero él se obligaba a guardarlas, ese era un momento para reconfortar a su hija .Él sabia la angustia que pasaba, cuando la persona no tenia el deseo asesino, su conciencia siempre le recordaría las vidas que tomo. Cómo él recordaba la única vida que había tomado y le pesaba en su conciencia y afectaba su vida.
-Pasara hija, date tiempo-dijo-pero desde ahora estarás mas tiempo recluida, no quiero que te expongas mas, el precio por tu cabeza es alto-acaricio paternalmente sus castaños cabellos. Una imagen de su hija pequeña y con dos trenzas, jugando a la guerra de Troya con David, vino y se instalo.
-Debo salir, tengo una reunión –anuncio, mientras tomaba su abrigo. La cita con Malfoy era en unos minutos.
Vio venir el reproche de Grace.
-Te reúnes con tu informante secreto-dijo sarcástica-debe ser alguien especial- se incorporo y le acomodo el cuello de su chaqueta-¡Cuídate!-recomendó.
Él decidió no hablar, no discutir. Ella todavía no estaba lista para tratar con Malfoy, pero debería. Él solo confiaba en Shacklebolt y en su hija para tratar con el mortifago. Desaparecio en el jardín con un destello de luz blanca.
Grace decidió prepararse un chocolate, tenia hambre, recordó que no había probado bocado hacia casi un día .Estaba en la cocina, cuando sintió un ruido en la chimenea. Tomo su varita y salió a ver al recién llegado. Grande fue su sorpresa cuando la vio salir .Molly Weasley estaba allí, sola. Su presencia le anunciaba problemas. Grandes problemas.
La saludo amablemente (lo mas amablemente que pudo recordando sin poder evitarlo ,todos sus desplantes)
-Vine porque me entere de algo-dijo mirándola a los ojos, fríamente-se que mi hijo es tu guardián además es el legendario protector. Vine a pedirte que lo dejes. Que te alejes de él. Si lo amas ,no lo expondrás al peligro que significa ser tu guardián.
Grace mudaba en colores, sus sentimientos estaban a flor de piel. La rabia le gano ya estaba harta de los resentimientos de Molly, habia aguantado bastante porque reconocía sus sacrificios y su amor de madre. Pero eso no le daba derecho a pedirle nada.
-No-dijo secamente-no lo hare. No me importa si no lo entiende. No lo dejare. No por usted
-Estas casada-le recordó Molly-tu marido esta vivo, no te puedes casar con mi hijo.
Grace se sintió tocada, era verdad, ella todavía era la señora Spencer. Scrimgeur nunca le daría al anulacion. Pero no se dio por vencida. No con Molly.
-No somos mi tía y su hermano. Su hijo es diferente, él esta una categoría mas arriba. Tiene protección divina, Molly. La diosa lo cuidara, todas sus hijas darían su vida por él. Incluida yo-su voz sonó clara y resuelta su espalda se irguió mas aun, le continúo haciendo frente-¿entiende Molly?, todas deben dar su vida por su hijo. Les guste o no, ese es el mandato. Usted no sabe lo que es él realmente, no lo vio en acción, es lo que se necesita. Lo que mi herencia espera hace siglos. Él encarna la esperanza de muchas-hablo mas para si misma que para su interlocutora-aunque no lo demuestre su hijo es un mago muy poderoso. Un Draco Hominis, el señor de los dragones.-le relato el status completo de su hijo. Molly la miraba horrorizada.
-No me odie mas pero decirle estas cosas, usted debe saberlas. Debe admirar a su hijo. Aun mas de lo que ya hace-le espeto-
La relación de ambas se fundamentaría siempre en decirse las cosas de frente. Aunque dolieran, así lo establecieron ese día.
-Tu amor egoísta-reclamo ella-déjalo libre Grace, el debe tener otra oportunidad, de vivir otra vida. Una normal.
-El amor siempre nos hace egoístas Molly-la miro seria y decidida-a usted también, sino no me diría estas cosas horrendas.-se incorporo invitándola a retirarse-le pido que se retire-la invito a regresar por la chimenea.
Ella se retiro dejando en el corazón de Grace muchos remordimientos y sentimientos encontrados. Cuando Charlie se apareció, supo que debían dejar de verse por un tiempo. No quería exponerlo a más peligros, no quería que lo mataran pro su culpa. Se sentaron en el jardín de sus padres, en el banco donde Alastor había tallado las palabras de amor a Holly. Charlie se dio cuenta de los sentimientos de Grace, no cedería no en ese punto.
Tomo su mano y la acaricio dulcemente, mientras le decía:
-No va a pasar eso que quieres, debo regresar a Rumania, pero no te dejare .No me voy a separar de ti-acallo sus protestas con un beso-te necesito a mi lado, pese a quien le pese-sentencio serio, sus ojos azules brillaron excitados.
Ella lo acepto, Molly tenia razón, pensó, era egoísta, pero no podía evitarlo. Lo amaba demasiado para dejarlo irse refugio en sus brazos sintiéndose a salvo. Se amaron en el jardín, era inevitable .Lo necesitaba adentro suyo, le gustaba amarlo de esa manera. Descansaron viendo las estrellas, él sonreía buscando en el firmamento las constelaciones. Recordando la profecía que los unía.
-¿Todavía crees en nuestra profecía? –dijo ella acomodándose mas entre sus brazos.
-¡Si, yo creo en ella y lo hare siempre!-se acomodo de lado y la beso nuevamente-somos eso, Gigi: el león y su cazadora. Los que pasaran los tres puentes, los que pelearan batallas juntos. Porque eso es lo que haremos.
Ella asintió y dio gracias por tener la suerte de estar con él. Aun así le pidió:-no voy a exponerte al peligro, Charlie.Pelearemos batallas, pero la que me enfrentare con Max esa es mia. Solo mía.
Ante esas palabras él no pudo decir nada. Cuando regreso a Rumania, sentía que ella bloqueaba la conexión mental que tenían. Los días pasaron y una lechuza le anuncio que Alastor vendría a visitarlo. Debia organizarlo todo, porque el peligro se acrecentaba día a día.
Solo deseaba que el futuro trajera vida nueva y sin el peso del mal que los acechaba impumente, sin darles tregua a nada.
Algunos años en el futuro…………………..
Charlotte Longbotton ,se hallaba sentada sobre el césped a la orilla del lago del colegio. Era domingo ,así que ese día podía holgazanear. Su padre, el director de Hogwarts no podía reclamarle nada. Sus tareas estaban al dia, sus ejercicios de entrenamientos realizados. Podía volcar en su diario sus pensamientos más íntimos.
….mañana es mi cumpleaños, la prueba de la cazadora se acerca, y no temo. No temo enfrentarme a los peligros que me pongan para superar, porque me siento amada. Mis padres me aman, mi madre cazadora me amo y dio su vida por mime ciento orgullosa de ser la nieta de Augusta Longbotton. La ilustre cazadora. Mi herencia me enorgullece.
Tengo fe en mi, porque me entreno mis tíos: Grace y Charlie. Sonrió, porque el sabe mi secreto y esta de acuerdo conmigo. Confió en él. ¡Como no hacerlo! Si sabe en carne propia lo que es amar a alguien diferente.
Se que papá se preocuparía y mamá se angustiaría un poco, bueno en realidad bastante. Lo amo, por lo que es y por lo que me da: su amor.
Su herencia no es la mejor, su familia mortifago lo precede, pero él es diferente, es un mago honrado. Es un mago con largos colmillos. ¡Por Merlín! soy un cliché: amo a un vampiro.
No pude evitarlo, el fue el único que pudo ver tras mis rudos modales a la pequeña mujer que se esconde de todos. Él esta un poco temeroso, de mi padre. Le debe mucho. Lo acepto sin vacilaciones. Sabe que se alimenta de sangre embotellada. No hay peligro de tomar sangre de un ser vivo.
Mi tío Charlie, dice que no tengo que perder la esperanza .Y eso hago. La mantengo en pie. Él esta hablando con nuestra diosa para que acepte que Marcus Flint jr. Será mi guardian. Yo se ella cambio. No es la zorra egoísta que era antes. Ella me entenderá, porque ella también sabe de amores difíciles.
Cerro el diario y lo dejo a un lado. Sabia que él estaba allí en las sombras, esperándola.Dejo que se acercara. Sintió como entrelazaba sus dedos. El contraste entre su fría piel y la suya calida, la estremeció.
Pero mas lo hizo el beso que le dio, delante de todos los que pasaban por allí.
Neville los observaba junto a Charlie desde una de las galerías. Su pequeña era una mujer. Una hermosa mujer como su Hannah. Ahora entendía la profecía sobre su hija. La primera cazadora que elegiría a un guardián vampiro.
-¡Brindemos!-propuso Charlie, ofreciéndole una botella de cerveza de mantequilla.
El tomo la bebida y dijo un débil: ¡salud!
-¡Ánimos! El chico es inofensivo, Diana lo imposibilito para atacar humanos-aclaro Charlie-será bueno tenerlo en la familia.
Neville asintió con su cabeza, sonriendo para si. Ya te tocara a ti, pensó.Ya tendrás tu experiencia. Sin decir nada más, bebió toda su botella. Era cierto, su pequeña había cambiado toda su vida, y él agradecía cada día por eso.
lunes 31 de agosto de 2009
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